Un amor de película

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I.H.M. Hay pocos momentos en la vida en los que realmente sientas, en todo tu ser, que es allí donde tienes que estar, como si la vida estuviera compuesta de una serie de pasos y sólo algunos de los que das en tu torpe andadura se correspondieran con las huellas que componen nuestro destino. Este fin de semana di uno de esos, y lo sentí de buena mañana, cuando mi mirada recorría el mar, con el Kursaal a mis espaldas y el Urumea a mi izquierda. En ese mismo momento, me enamoré de San Sebastián. Supongo que no soy la única que ha experimentado tal sentimiento por esta ciudad, pues tiene todos los elementos necesarios para que uno se estremezca con cada parpadeo, pero no fue tan solo su encanto lo que me hizo sentir de tal manera. Y es que, durante este fin de semana, San Sebastián se puso sus mejores galas, se cubrió de rojo y recibió la visita de miles de personas con un objetivo común: vivir el cine en su máximo esplendor.


No puedo (ni quiero) hablar de lo que para otros ha supuesto esta 56 Edición del Festival de San Sebastián, ni tampoco deseo evaluarlo de forma periodística, porque para eso tan solo hace falta escribir "festival de San Sebastián" en Google. Lo que quiero es contar tan solo mi experiencia, mi (limitada, todo hay que decirlo) visión sobre un acontecimiento al que llevo muchos años deseando ir. Si tuviera que condensar el Festival en tan solo una imagen me quedaría con la vista del Kursaal de noche, con el letrero del Festival resaltado bien grande sobre la luz que lo ilumina; el río a su izquierda, el mar al fondo, y todas las calles que lo rodean repletas de gente. El emplazamiento perfecto para la fotografía perfecta, que se graba en tu retina con tinta permanente, para que no la olvides nunca. ¿Qué lugar mejor que éste para albergar un mundo de historias en fotogramas?


Mañana, tarde y noche cientos (quizás miles) de personas se apostan, cámara en mano, a la puerta del Hotel Mª Cristina y el Kursaal, esperando la llegada de uno u otro famoso. Éste saldrá de un coche negro, con el distintivo del Festival en una de sus puertas, muy elegante y con una sonrisa de película, como se suele decir, dispuesto a caminar sobre la famosa alfombra roja ante la atenta mirada de todos. Objeto para objetivos, firmará algún que otro autógrafo, posará y quizás responda a alguna que otra pregunta de los periodistas que allí se encuentren. Cuando proyecten la película que les ha llevado hasta allí quizás estén en la sala, como cualquier hijo de vecino, aunque en asientos expresamente reservados para sus posaderas. Por megafonía avisarán a los espectadores de su presencia, activando los inexistentes resortes de los asientos que provocarán la puesta en pie
de casi todos los asistentes con el fin de hallarlos en la sala. Aplausos, también antes y después de la proyección. Sonrío, porque hacía años que no los oía, y echaba de menos el que me parece un bonito gesto. Entonces se apagan las luces, se hace el silencio y comienza la proyección. Durante las dos horas siguientes (minutos arriba o abajo) todos los presentes nos olvidamos totalmente de quiénes somos para sumergirnos en la vida y circunstancias de cualquier otro. Así lo mismo puedes ser detective en el Japón de mediados del siglo pasado, que traficante de personas sobre un río helado, o volverte majara tomando placebo en una casa Ikea.


Habitualmente, al salir de la sala, lo mismo ocurre con nuestra percepción de la realidad que con nuestros ojos, que cuesta que se adapten al cambio; hace falta que pase un tiempo para que volvamos a ver con normalidad, y, de igual manera, necesitamos unos minutos para asumir que lo que acabamos de ver es tan solo una historia ficticia. Finalmente, todas las ideas y sensaciones que la película ha despertado en nosotros se irán perdiendo en la maraña cerebral, hasta llegar a desaparecer en su mayor parte. Pero en un Festival (y más en uno como el de San Sebastián), la realidad se entremezcla de tal manera con la ficción que te sume en un estado de ensoñación casi permanente. Una película te lleva a otra, y, de camino, lo mismo puedes convertirte en un famoso más caminando por la alfombra roja, aunque quizás nadie te vea porque tu color sea el mismo que el de ésta; o puede que tu mirada se pierda en cualquiera de las preciosas playas de la ciudad, donde unos cuantos intentan que su piel capte los últimos rayos de sol del verano; quizás también te imagines saltando desde el puente de Zurriola, zambulléndote en la desembocadura del Urumea para llegar al mar y convertirte en ola que muera en La Concha; o puede que, simplemente, disfrutes oliendo la herrumbre que peina el viento en la playa de Ondarreta.

Durante el tiempo que dura el Festival tú eres el protagonista de tu propia película, compuesta en parte por películas de otros y ambientada, en este caso, en una ciudad inolvidable.



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En la Frontera

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I.H.M/S.L.B.



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El Plan Bolonia entre fogones

Elena García Montero
En 1999 los ministros de la Unión Europea firmaron un nuevo plan de estudios universitarios, común para los países integrantes, para facilitar el intercambio de titulados en la UE y adaptar los contenidos educativos a la demanda social. Para ello se dispuso la creación de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) que se pondría en marcha en los primeros años del siglo XXI.
En resumidas cuentas el nuevo Plan cambia las actuales diplomaturas y licenciaturas por estudios que se comprenden en un primer ciclo de unos 3 ó 4 años de duración, que será conocido como grado, y un segundo ciclo de 1 a 2 años, que conoceremos como Master o especialización. Existirá un Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS) que equivaldrá a las horas de clases teóricas y el trabajo a realizar por el alumno a través de seminarios, horas de estudio, realización de trabajos…Un crédito ECTS supondrá de 25 a 30 horas de trabajo. En cuanto a la financiación, el Plan pretende “diversificar los fondos” recurriendo a la empresa privada.
La alarma llega a las Universidades de todo el país cuando los estudiantes se percatan que el Plan debe de estar instaurado en 2010 y somos de los pocos países aún sin él –Grecia, por ejemplo, decidió no implantarlo-. Entonces se suceden las movilizaciones estudiantiles, las huelgas y las asambleas con la pretensión de llegar a todas las personas y hacer ver qué es el Plan Bolonia de verdad, los pro y los contra. Decenas de alumnos ocupan poco a poco las Facultades y dedican las noches a trabajar para buscar una solución, quieren frenar el nuevo Plan de Estudios.
Con un proyecto, en principio, saludable para la UE ¿cómo es que los jóvenes deciden movilizarse? Pues bien, lo que aún hoy no todo el mundo sabe es que un Posgrado o Master costará alrededor de los 3000 €, siendo, como objeta el Tratado, de carácter más general y abarcando más titulaciones. Además el crédito aumenta sus horas, aumentando la jornada dedicada a la universidad e impidiendo compatibilizarlo con un trabajo, por lo que aquellas personas que no puedan pagarse los estudios, no podrán acceder a ellos. Para esta situación se han creado unas becas, que a diferencia de las actuales, habrá que devolver en un período estipulado de tiempo y cuando el sueldo que se cobre llegue a una cifra estipulada. Y para más INRI, aquellas carreras que no son demandadas socialmente y su financiación no va a generar renta, como las Filologías minoritarias o Filosofía, van a desaparecer, y no está de forma literal estipulado en el pacto, pero sí estableciendo, entre algunos ejemplos, un número mínimo de alumnos.
Aún algunos no se han dado cuenta que no será objetiva la empresa Endesa al dar una charla sobre energías renovables, ni lo será El País o ABC en los masters que den a los futuros periodistas. Necesitamos una universidad objetiva y plural, pública y capaz.

Ella es el partido

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O.L.M Una vez más Clooney hace el cine que le gusta: tranquilo, pausado, repleto de guiños y con un sentido del humor que te hace ir desde las medias sonrisas hasta las carcajadas. Aunque Reneé Zellweger sigue siendo igual de inexpresiva que en todas sus anteriores películas, lo cierto es que el registro “femme fatal” años 30 le queda bien. Pero a quien le sienta como un guante su papel es a George Clooney, director y productor de la cinta que explota su vis más cómica y divertida en una cinta sobre el fútbol americano, el verdadero protagonista de la película.


Dodge Connolly y Carter "Bala" Rutherford juegan al fútbol, pero cada uno por distintos motivos, uno porque es su vida, el otro porque le da la fama. Sin embargo los dos se unen para hacer de este deporte, en aquellos momentos un mero entretenimiento para universitarios, el deporte grande en el que se ha convertido a día de hoy.


Pero, aunque el fútbol es la pieza clave en torno a la cual se desarrolla la trama, la figura de Lexie Littleton, una pizpireta reportera , porque no se me ocurre otro apelativo, es sin duda la clave y la que da sentido al título de la película de Clooney.


Y aunque es una historia típica de amor, con un contexto típicamente deportivo y con tintes de western americano, ni Clooney es el típico galán ni nadie se imagina a Zellweger de intrépida reportera, la película te hace olvidar por un momento lo que puede estar ocurriendo de puertas a fuera del cine y te hace estar un par de horas entretenido.

La magia existe


I.H.M. Y verla en directo te deja con la boca abierta, los ojos como platos y la sensación de volver a ser un infante, inocente y feliz, en un mundo donde todo es posible. ¿El artífice? No podía ser otro que el gran Tamariz, al que se considera "el mejor mago de cerca" ("mejor aún en la cama", diría él). Y los madrileños tenemos la suerte de volver a ternerle bien cerquita, en el Teatro Marquina, aunque, siguiendo el lema "lo bueno si breve, dos veces bueno", tan sólo actuará del 3 al 12 de junio. Eso sí, es una experiencia 100% recomendable.

De principio a fin Tamariz se gana a su público con su carisma, pues a pesar de que, espectáculo tras espectáculo continúe haciendo las mismas bromas, éstas siguen teniendo gracia, y en lo que se refiere a sus trucos, es imposible que dejen de sorprender. Porque, con tan sólo un "golpecito", Tamariz consigue que las cartas se multipliquen, pero no una, no, sino dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis veces...¿cómo Tamariz, teniendo únicamente 6 cartas en sus manos, y lanzando tres al aire, continúa teniendo seis entre sus manos? No hay una explicación posible.



Adivinación por telepatía, aros que se juntan con tan solo un soplido, chaquetas que traspasan los nudos de las cuerdas, e incluso un conejo saliendo de una chistera plana de madera; de todo hay en el espectáculo de este increíble mago. Pero donde de verdad sorprende es con las cartas (que se queman y vuelven a aparecer intactas, que aparecen en lo alto del mazo lo mismo sin ni tan siquiera tocarlo, que se ordenan (estando descolocadas) ellas solas...) hasta el punto de hacer creer a los espectadores que es poseedor de una baraja con vida propia, como si tal hecho fuese más fácil de creer que el de que la magia, de verdad, existe.

Y ante esto solamente puedo decir, "pasen y vean", comprueben con sus propios ojos que todo es posible y, una vez allí, prepáranse a soñar.

La Fura dels Baus en el FIAV (Torrejón de Ardoz)



I.H.M.

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Artistas callejeros

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G.G.P.

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Señoras y señores, niños y...tú


S.L.B. Hay gente que piensa que las casualidades se dan por algo, aunque yo no lo creo. De hecho, me causa gran asombro cómo se suceden sin que haya nada que las provoque y que nuestra mente, por el estado en el que se encuentre, las relacione. Es sorprendente como la vida se compone de trozos que juntos resultan ser el Yo.



Menudo comienzo para llegar a una historia mucho más simple en la que desembocan dos: Titirimundi, la gran fiesta internacional de títeres que ha vivido Segovia -del 8 al 15 de mayo- y El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.


Y entre muñecos de trapo con hilos y un loco -o cuerdo- caballero andante, un mono y el dueño del animal.


En Segovia, en la plaza de San Martín, la compañía Nakupelle intentaba demostrar que con una mona ( que era hembra en la función) se podía ganar algo de dinero, pero nada, que la susodicha no cooperaba y entre los dos - el dueño y la no cooperante- estuvieron haciendo pamplinas distrayendo al personal del siglo XXI con "señoras y señores, niños... y tu".
Pero cuál fue mi sorpresa, que de vuelta del mundo de bohemios cómicos ambulantes, el capítulo XXV ( 2ªParte) de la obra cervantina me contaba que el maése Pedro, titiritero y no precisamente de profesión -pues era un gran enemigo por ladrón de Sancho- tenía un mono que habiendo escuchado una pregunta se montaba sobre su amo y le respondía al oído. Es verdad que solo podía adivinar el pasado y el presente, pero era todo un espectáculo, y allí estaban todos ( como en Segovia, en la plaza) creyéndose la farsa.


El retablo de Melisendra, en medio del camino del XVII, y con otro soporte similar que tapaba las piernas humanas de la "mona", en medio de Castilla y León. Mínima diferencia para los 4 siglos que median entre las dos sociedades. Que mira que ha llovido.
Baste esta casualidad, para el que crea en ellas, o de realidad para justificar el Festival Internacional de Teatro y Títeres, Titirimundi, que desde la década de los 80 satisfacen la necesidad que tenemos todos de que nos cuenten historias y de creérnoslas. Como siempre ha sido y a lo mejor, no será; pero al menos que no nos tomen por locos por disfrutar con ellas.


Rodin, el cuerpo desnudo

O.L.M En la inauguración, celebrada el pasado 13 de mayo, los visitantes pudieron admirar algunas de las obras más conocidas del escultor francés, como El beso, La edad de bronce o Andrómeda, entre las más de 30 esculturas que componen la exposición. Pero además se pudieron contemplar 90 dibujos del gran Auguste Rodin que, de manera paralela nos muetsra la historia del que fue el gran revolucionario del imaginario del cuerpo humano.
Sensual y sexual casi a partes iguales, Rodin puede considerarse el último gran excultor, que marca de manera clara la transición entre los grandes talleres clásicos y la escultura de vanguardia. Gracias a sus desnudos, carentes de temas, Rodin explica el cuerpo humano sin pretextos ni disfraces, en unas figuras donde lo único que cuenta es "el modelado" según afirmaba Rilke.
Los dibujos comienzan a los 60 años, cuando, de manera compulsiva, comienza a plasmar a sus modelos desnudas. Unos dibujos que él mismo se encargó de exponer a la vez que sus esculturas, situados en las paredes, a la altura del espectador mientras sus esculturas ocupaban el centro de la exposición.
La exposición podrá visitarse desde el 14 de mayo hasta el 6 de julio de 2008 en la salas de exposiciones de la Fundación Mapfre. Esta es sin duda la muestra más importante del escultor que recoge algunas de sus obras más emblemáticas en las que se establece la especial relación que mantuvo Rodin con el cuerpo humano y su desnudez.


Imagen cortesía de la Fundación Mapfre

IV Jornadas de Promoción del Cine Europeo en UGC Ciné Cité

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I.H.M. El 9 de mayo, con motivo de la celebración del Día de Europa, la cadena de cines UGC Ciné Cité (con dos centros en Madrid, el primero y más antiguo en Méndez Álvaro, y el segundo, con un año de vida, en la Avenida de Manoteras) proyectará 27 películas de los países miembros de la UE, con el fin de promocionar el cine europeo en nuestro país.

Todas las proyecciones, en versión original subtituladas en castellano, se llevarán a cabo en el centro que se encuentra en la Avenida de Manoteras, en un horario comprendido entre las 12 y las 00:45, y serán gratuitas (aunque en la web no se especifica si es necesaria la presentación de una invitación que te regalaban con la compra de entradas en las semanas previas).

Entre las películas seleccionadas destaco la nacional "Los cronocrímenes", de Nacho Vigalondo, o "Una mujer cortada en dos", de Claude Chabrol, pero no por tener más renombre han de ser mejores. En cualquier caso, esta es una muy buena oportunidad para ver cine diferente al que estamos/nos tienen acostumbrados (por lo menos en pantalla grande), y ojalá tenga buena acogida por parte del público, con el fin de que se repitan más iniciativas por el estilo.

Claves para disfrutar de Lisboa


O.L.M Visitar Lisboa es como visitar el pasado. Tranvías, calles empedradas, castillos y catedrales en mitad de la ciudad y el Tajo de fondo, en un inmenso estuario que te confunde y te hace pensar que estás ante el Atlántico cuando realmente lo que contemplas no es más que agua dulce, el mismo agua que fluye por el sur de la comunidad de Madrid.
Y con el Tajo de conexión, las similitudes entre dos culturas tan próximas se hacen patentes. Somos como un espejo donde nos reflejamos, parecidos y casi hermanos, con una historia en ocasiones común y en otras demasiado alejada para formar parte de la misma identidad cultural.
Pero, caminando por sus calles, conociendo a sus gentes, visitando sus tesoros culturales, descubres una ciudad increíblemente parecida a otras tantas españolas pero a la vez completamente diferente.
De Lisboa no te puedes ir sin ver el mirador de Santa Justa y deleitarte con una vista excepcional de la capital portuguesa, con sus callejuelas empinadas hasta el extremo, sus funiculares atravesándolas y con el Tajo de telón de fondo, silencioso y tranquilo.
Tampoco se puede dejar la ciudad sin haber subido al barrido del castillo de San Jorge o sin haber paseado por la Alfama, Baixa y el Barrio Alto, perdiéndote por sus calles, entrado en tiendas donde te lo llevarías todo si pudieras, pequeñas joyas escondidas que solo los viajeros gustosos de caminar podrán encontrar.
Ya dejando el Tajo atrás como referencia hay que visitar, creo que de manera obligada por lo excepcional de su arquitectura y la belleza del paisaje, la torre de Belem, subir y bajar por sus empinadas escaleras, mirar a un lado y a otro y dejarse seducir por el olor a mar y salitre del entorno.
El Monasterio de los Jerónimos tampoco puede dejar de verse. Impresiona la Iglesia y sobre todo el claustro, fresco y acogedor al mismo tiempo, un espacio que invita a la reflexión y a la contemplación de la naturaleza, donde dejar pasar los segundos, los minutos e incluso las horas sin hacer otra cosa más que mirar la belleza de los bajo relieves, o la cadencia rítmica del agua cayendo desde la fuente.
Otros lugares para perderse y soñar
Sin duda Sintra merece la pena. No sólo por el enclave en el que se encuentra, una sierra simplemente deliciosa, donde los contrastes del verde con la infinitud de flores silvestres ganan terreno al mar y al cielo azul. El Palacio da Pena es un sueño hecho realidad. Fantasía, romanticismo y colorido (aunque el paso del tiempo no perdona), es un lugar desde el que ver el paisaje que nos rodea y donde perderse en su interior para ver como vivían no hace demasiado los afortunados reyes, reinas y princesas.
Porque es un palacio de cuento de hadas totalmente, otro lugar más donde soñar en una Portugal que se me ha revelado, en mi primer y espero que no único viaje, como país especial, donde lo conocido y los desconocido se entremezclan para dar un resultado maravilloso.
Y es que hay veces que lo que tenemos más cerca es más bonito de lo que creemos.

Lisboa en imágenes

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O.L.M.

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La verdad de Lars

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S.L.B. ¿Qué necesitamos para asegurar que algo es de verdad? "Verdad", ese terrible término con tantas definiciones: lo que vemos nosotros, lo que sentimos, lo que ven y sienten los demás; un tratado de paz entre ambas posturas, ninguna de ellas...
Está claro que cuando decimos verdad nos referimos a algo que experimentamos como tal, y mientras lo percibamos; de ahí, a misa. Por ello, desde aquí mi gran apoyo a Lars y su realidad. Igual de cierta que la de un pueblo parado en el tiempo, donde la vida gira en torno a las mismas personas y asuntos; y que, gracias a ello (aunque el aburrimiento tendrá algo que ver), puede centrarse en hacer que Lars y a la que cree su novia -una muñeca a medida diseñada a través de internet- se sientan aceptados.

Pero es difícil creer que la película relate el episodio de un hombre mentalmente enfermo, porque Lars sólo reproduce las inseguridades que todos, como seres humanos, tenemos frente a los demás. Su escusa para desinhibirse es su novia de plástico, pero nosotros recurrimos a cosas peores. Mirándolo desde otro ángulo, podríamos pensar que todos estamos para internarnos.
Lars tiene muchísima humanidad que deja al descubierto cuando se siente seguro frente a una situación que puede controlar. Lanza todas las inseguridades a su "pareja" haciéndolas parecer como propias y se convierte en un hombre que va aprendiendo a ser él mismo sin cortapisas.

Con todos estos ingredientes, no es de extrañar que una película norteamericana pequeña, rodada - y hay que decirlo ante todo por agradecimiento- por un desconocido Craig Gillespie, pase desapercibida en nuestras pantallas. De hecho, la distribución es muy reducida. Algo que sirve para confirmar lo que viene siendo habitual: buena historia, buenos actores, buen director = gran película; = la verán pocos.
Pero qué más da si se consigue que algún que otro despistado, que piense que el film trata sobre muñecas eróticas hinchables, se tropiece con una hora y media de sensibilidad, sencillez, originalidad, humor y, en resumen, con la dificultad y recompensa del llegar a ser uno mismo cuando se convive con los demás.

Página web de la cinta: http://www.larsandtherealgirl-themovie.com/

Una nueva manera de vivir, obligándose a hacerlo

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“54. El pasado

El pasado es la única temporada que crece cada día. Desde hoy solemos contemplarlo con un poco de angustia. Y nunca está completo. La memoria se queda apenas con fragmentos que no siempre son los más relevantes. En el pasado hay remansos de amor y pozos de odio. Ruiseñores canoros y cigüeñas mudas. Crímenes y caridades, octubres primaverales y junios congelados. El pasado es un tango deslumbrante, que de a poco empalidece. Un camposanto donde yacen esperanzas y quimeras. Sólo sobreviven unas pocas utopías que no llegan a destino, pero al menos nos animan, nos hacen creer que somos, que existimos.
En el pasado fluye el río, la lluvia balbucea. El ayer es una envoltura de sucesos, de nunca más y todavía. Cuántos puentes habremos cruzado entre el descanso y el cansancio, entre el misterio y la revelación. Dicen que en el pasado crecen las semillas del futuro, pero en qué jardín, en qué cantero, si el futuro es cada vez más corto, más mezquino, más gravamen de rocas imbatibles. Lo pasado, pisado, dicen los pesimistas. Después suspiran y a veces expiran.”


S.L.B. El pasado viene con nosotros; a veces, tan anclado a nuestra piel que nos impide vivir el ahora y pensar en un futuro de novedades. Mario Benedetti no tiene presente en "Vivir adrede" y no espera un futuro que apacigüe todo el dolor acumulado.
La vida consiste en crear motivos para seguir adelante sin las personas a la que se ha amado, sin ilusiones, sin nada nuevo que decir y sin algo más por saber (porque el mecanismo del mundo ya es un artilugio demasiado observado…).

Pero no resulta extraño si tenemos en cuenta que el uruguayo tiene ya 88 años. Que los poemas llenos de vitalidad y entrega al ser humano hace mucho que ya no están en el corazón de este escritor. Que el vacío que transmiten ahora sus frases, son más de “nada nuevo bajo el sol”. Que la profundidad que alcanzaba con sus versos sencillos ("Hagamos un trato". Compañera/usted sabe/que puede contar conmigo/no hasta dos/o hasta diez/sino contar/conmigo) no está en las 108 reflexiones -repartidas entre “Vivir” y “Adrede”-.

Ni tampoco responde a una necesidad del lector porque Ausencias, Patria, Huellas, Música, Sobre suicidios, Odios y amores, Naturaleza, Utopías, Fotografías…, despiertan una gran curiosidad por lo que se pueda decir de elementos con los que tratamos en lo cotidiano, pero se queda en eso. En lo simple, en lo que todos podríamos sentir. No hay lucidez desde la vejez, hay representación de lo que se ha visto. Es una obra hecha para el propio escritor, como diario en el que se ordenan las ideas concebidas.

Se asemeja a la primera parte de "Cronopios y de famas" –de Julio Cortázar- en el planteamiento, pero el resultado es similar a la sensación que deja leer la última parte del libro (de la de Vivir adrede), “Cachivaches”. Una palabra tan connotativa no puede titular máximas como “Según Adán, Eva era muy evasiva” o “Las buenas axilas siempre añoran a su antisudoral”; aunque siempre se salven otras como “las estrellas errantes no tienen brújula”.
Resquicios, aunque pocos, de lo que fue Benedetti, al que yo me inventé y que conocía solo parcialmente a través de su poesía. Quizás ahora no es el escritor que a cada lector llegó de manera diversa, sino simplemente un hombre que al final de su vida hace balance sobre y para sí mismo.

"Across the universe", un justo homenaje

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I.H.M. Ésta película cuenta una historia de amor sin igual, de esas que atraviesan el universo y permanecen en el recuerdo de la gente generación tras generación durante, quizás, toda la eternidad. Pero los protagonistas de este idilio no son los que aparecen en los carteles, sino el grupo que, desde que apareció a comienzos de los 60, no ha dejado de formar parte de la banda sonora de nuestra vida de una forma u otra: Los Beatles. Julie Taymor, directora del film, homenajea a los músicos de Liverpool creando una historia a raíz de una treintena de sus canciones, poniendo a los actores y al propio argumento al servicio de la historia de la propia banda.

Con la guerra de Vietnam, el movimiento hippie y las drogas como telón de fondo, la película narra la relación de Jude y Lucy, dos jóvenes enamorados que deberán pasar por diversas dificultades que pondrán a prueba su amor. Temas como la creatividad, la libertad y la amistad están continuamente presentes en el círculo que rodea la vida de ambos personajes, con destacados cameos de Joe Cocker, Bono de U2 o Salma Hayek, pero todo tratado de una manera superficial, pues son tantas las situaciones que quiere presentar la película que termina por no ser más que una presentación del panorama que se vivió a lo largo de los 60 en los EEUU. Sin embargo, y al igual que sucedía en Frida (anterior película de ésta directora), nos encontramos con un cuidado especial de la estética, que presta atención a los colores y juega con las imágenes y su tratamiento, lo que hace que las escenas relacionadas con las drogas sean originales, aunque también lleguen a cansar.

Como resultado final nos encontramos con una historia-boceto que, sin el color que le otorgan las siempre geniales canciones de los Beatles, no tendría interés alguno. Pero, entendiéndola como un merecido homenaje a la banda, es justo alabarla por haber podido crear una historia coherente a partir de un puñado de canciones (aunque algunas parezcan metidas a la fuerza), además de reconocer entre ellas algunas muy buenas versiones. El problema que tiene apoyarse tanto en un mito como es éste grupo es que, con el tiempo, ésta película se olvidará, mientras que, por el contrario, la música de Los Beatles será eterna.


Y con ustedes, la redención gana a la avería


S.L.B. Después de unos cuantos discos (Personal, Salitre 48, Pájaros Mojados) peleados con la multinacional Universia, el madrileño Quique González, recurrió a su propia Varsovia Récords para poder hacer por fin lo que le daba la gana. Pero es dura la batalla contracorriente, y en un momento de cambio personal y musical, fue Warner quien le permitió cantar y contar sus dos últimos años en 17 canciones. Sin presiones y con una banda nueva, "La Aristocracia del Barrio", con menos músicos que los que le vinieron acompañando hasta su Ajuste de Cuentas, pero con un sonido más buscado y definido.


Que además se quiere enseñar la casa, perdida de la mano de Dios, de Quique en Cantabria; pues la sacamos en DVD. Que conociendo al fiel público que le sigue desde hace años les damos el capricho de hacer una edición limitada en vinilo; pues ¡fondos para ello!. Y suena raro a quien se le cuente que hoy se apueste en una multinacional por un músico que al igual que llena El Palacio de los Congresos de Madrid ( hazaña minúscula para la mayoría de Los 40), se tira más de media gira compartiendo cervezas con los 40, que casualmente pasaban por ahí, en un local de mala muerte de la carretera.


Algo tendrá González para que sea la niña bonita de la compañía, que no importa si renta mucho porque no oscila según las épocas, sino que siempre está ahí; poquito a poco yendo hacia ningún lugar, solo yendo -que no es poco-. Y haciendo paradas para coger fuerzas, como la del viernes pasado en Madrid. Su gran cita en la gira de muestra del último disco, Avería y Redención #7 .


Verdadera presentación porque dejó pocos temas sin tocar del disco; apostando por lo nuevo, aunque no podían faltar temazos como la "La ciudad del viento", "Salitre", "Aunque tu no lo sepas", "Pequeño Rock and Roll", " Cuando éramos reyes", "Permiso para aterrizar", "Vidas cruzadas"...; lo máximo que pudo meterse en dos horas de concierto con tres bises. Grande Quique, muy entregado y emocionado al piano, y un tanto extrambótico con el pie de micro, recordando a amigos que últimamente tiene en la profesión. Rebeca Jiménez, Carlos Raya y Toni Jurado estuvieron ahí y un público que comenzó bastante frío y que al final saltaba como en un concierto de rock.
Es lo que tiene la butaca, que centra mucho más la atención en lo que has pagado por ver, pero que a mitad de conciertos como este no sabes donde tirarla, porque te sobra.


Podría terminar poniendo mi habitual puntilla con la iluminación que no ayudó en nada a mantener las emociones que transmitía Quique González, pero me parecería muy injusto que alguien, que sin pantallas gigantes ni parrafadas que justifican lo que dice y, sabiendo transmitir los pequeños detalles que rodean a nuestra vida, acabe menospreciado con esto. Perdónenme, pero me quedo con la gente al final del concierto mostrándole su agradecimiento a un Quique que recibía las manos al borde del escenario.

Cuando se adapta demasiado

O.L.M Que Hollywood se ha quedado sin ideas es algo que parece bastante claro después de echar un vistazo a los últimos estrenos que llegan desde la factoría norteamericana. Y cuando se queda sin ideas lo que hace es tirar de novelas. De las últimas películas que he visto, todas son adaptaciones literarias, a saber, Expiación, No es país para viejos y La guerra de Charlie Wilson. ¿Casualidad?

Además de estas tres películas, unas mejores que otras, si nos ponemos a mirar la cartelera actual no son las únicas películas que han sido sacadas de una novela o bien simplemente son sagas o actualizaciones de películas antiguas.

Que a la “factoría de los sueños” se le ha secado el cerebro no es un secreto sino que es algo que se viene viendo desde hace ya unos cuantos años. Secuelas, precuelas, remakes y un largo etcétera de películas “basadas en” son algunas de las que al llegar a España se han convertido en auténticos taquillazos.

En nuestro país nos quejamos de que el cine no tiene calidad y que por ello la gente no va al cine a ver esas películas. Sin embargo, la gente abarrota las salas de cine para ver películas como Matrix, la trilogía, El Señor de los Anillos, la trilogía, Piratas del Caribe, la trilogía o Orgullo y Prejuicio, El Perfume e incluso Alatriste, una incursión del cine patrio en la adaptación de novelas.

Es el abandono total de la originalidad y de las ideas, de las historias que pueden llegar a conmover al espectador. Es simplemente el negocio, sacarle partido a la maquinaria del cine. Y eso que hay fantásticas adaptaciones de novelas, superando a la versión escrita. Pero no quita para que, a la hora de ir al cine, la repetición y la sensación de falta de ideas termine por cansar y aburrir a quien se sienta en una butaca para dejarse seducir simplemente por una buena historia.

Persépolis (en DVD)

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'Persépolis'

S.L.B. Seguramente estamos todos más que enterados de como funciona el mundo, y que el nacer en un país con el que se discrepa en la mayor parte de sus criterios, impuestos por supuesto, no debe ser nada fácil.

La familia protagonista de esta cinta está en esta tesitura en un Irán que se parece al que nos enseñan en los telediarios, pero que no es del todo cierto. Irán es uno de los países del medio oriente más avanzados en lo que a libertad de acción se refiere; el problema es quien lo gobierna. Un sistema radical islamista que coharta las libertades individuales de la persona centrando todos sus esfuerzos en mantener una globalidad que no tiene rasgos que la una, a pesar de que nos empeñemos en ello.

La revolución conduce a la niña, dentro de un entorno directo occidentalizado que la carga de clichés, al lado contrario de lo normal, hasta que entiende sus raíces y lucha por conciliarlas con su esencia personal. Al llegar a este punto, Persépolis retoma la profundidad con la que comenzó y abandona la narratio de la segunda parte de la película que más bien parece la telenovela de una adolescente.

Los padres y una abuela, demasiado liberal para elcontexto, intentan guiar a una niña (algo que ya resulta complicado de por sí en los tiempos que corren) a coexistir entre dos formas de ver el mundo. Dudas, incomprensión, rebeldía se mezclan con inocencia, envidias y el “No todo vale” y “lo diferente no siempre es mejor” también de nuestro mundo “ideal” occidental.

La versión cinematográfica del cómic de Marjane Satrapi cuesta introducirse en el espectador, pero cuando lo hace estamos dentro e identificados con la historia, seguramente porque a pesar de que no juzga a la sociedad iraní se inclina ligeramente a lo europeo. Por venir de Francia, por deseos de su autora, porque roza lo superficial, o porque simplemente, la vida tampoco hay que tomársela tan en serio.

Página Web:http://www.persepolislapelicula.es/

Medea en televisión

S.L.B. Cuando Jasón abandona a Medea para casarse con Glauce, ni se imagina que aquella mujer que dejó a su familia por estar a su lado, sacaría un duro y vengativo carácter. Por el jefe de los argonautas pasó a ser la extranjera y a sentirse sin voz ni voto en el reino de Creonte, que aceptando la boda con su hija envió a Medea desterrada un día para que se consumara el matrimonio.

Pero les salió mal la jugada pues Medea es mucha Medea. Segura de sí misma y de sus derechos mata a Glauce y reclama a Jason su papel como esposa y madre de sus hijas.

A partir de este momento Eurípides se marcha con los griegos y la historia, que como la mayoría de los clásicos mantiene una vigencia sorprendente en la actualidad, pasa a ser un culebrón de programa de corazón de sobremesa. Acusaciones sin pruebas, amenazas, papeles de víctimas bien aprendidos y mucho dinero de por medio; todo ello girando junto a las luces de un plató de televisión con muchos brillos.

Un espectáculo escalofriante donde Medea y Jasón se compinchan, previo cheque, para subir la audiencia creyendo tener el poder de la situación. Pero estas cosas no funcionan así, no se en Grecia, pero seguro que no en el siglo XXI, y la audiencia manipulada termina por ir contra ellos, pues la televisión gana a la voluntad humana. Y ni una mujer con derechos ni un Jasón acostumbrado a salirse con la suya podrán desactivar la maquinaria que desgraciadamente hace mucho que está en marcha. La desgracia venía avisada ya desde hace mucho y se cumplió.

"Cometas en el cielo", otro cuento de Marc Forster

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I.H.M. Basada en la exitosa novela homónima de Khaled Hosseini, la película relata la vida del afgano Amir y su continua lucha por ser capaz de defenderse a sí mismo y a los suyos. Ya desde pequeño, cuando su única preocupación debía ser ganar la competición de cometas junto con su amigo Hassan, un hazara de clase inferior que también es su sirviente, crecía en él una envidia hacia su compañero de juegos, siempre fiel y obediente, debido a la admiración que siente el padre de Amir por la valentía de Hassan. Pero la situación política de Afganistán cambia rápidamente, y Amir tiene que irse a América junto con su padre, mientras que Hassan se queda en Kabul; sin embargo, a pesar de la distancia y los diferentes caminos que llevan ambos, hay algo en esa amistad que ninguno de los dos puede olvidar.

La película tiene diferentes saltos temporales y espaciales, pero, en resumen, se podría dividir en tres partes, relacionadas con la evolución hacia la madurez del protagonista. Porque, lo que realmente cuenta el film, es la historia de redención de Amir; desde que recibe la llamada al principio de la película pidiéndole que regrese a Kabul, ya siendo adulto y viviendo en América, sabes que existe un motivo muy fuerte para que él lo haga. El resto de la película, todo el trasfondo político que hay detrás, no es más que eso, simple contexto. Que ocurra en una situación así en concreto y no en otra hace que sea más duro aún, pero no más creíble (al contrario).

Si bien es cierto que este tipo de historias son enternecedoras y, en este caso en concreto, no están nada mal, es más de lo mismo. Marc Forster, como hacía en “Descubriendo nunca jamás”, relata otro mágico e idílico cuento, pero, esta vez, con un contexto real, mucho más duro de lo que la última parte de la película entrevee, y su visión americanizada de la realidad deja, a mi gusto, un amargo sabor de boca. A pesar de lo bonitas que son las cometas en el cielo, y del poder de redención de las personas. No siempre gana Peter Pan, mal que nos pese.

“En estas 4 paredes” de Javier Das

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I.H.M. Escribir es, según el diccionario de la Real Academia de la lengua española, el acto de “representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie”. Pero, para muchos, el acto de escribir es algo mucho más profundo, que va más allá de la simple unión de las palabras. Este es el caso de Javier Das, para el que escribir es “aquello que me ha ayudado a conocerme y mediante lo cual me expreso, saco todo de dentro, me desahogo y que viaja conmigo, cambia conmigo. Para mi es una forma de vivir”. Así lo expresa también en su poesía “Enfermo”, perteneciente a su primer libro:

“Me encuentro

Enfermo de poesía.

Enfermo de algo

tan intenso

que es capaz de revolver

mi cuerpo.”

Y realmente puedes sentir ese “algo” bullendo dentro de él al leer sus escritos, “algo” que le impulsa a crear, a observar lo cotidiano y convertirlo en poesía, “algo” que, dentro de poco, muchos reconocerán como talento. Y es que, como dice el refrán, “todo esfuerzo tiene su recompensa”, y por fin, tras muchos años escribiendo, metiéndose en el mundillo de la poesía por Internet, conociendo a otros autores, y planteándose la autoedición, le ha llegado la oportunidad de la mano de un amigo, y el pasado 18 de febrero su sueño se hizo realidad al tener en sus manos 200 copias de su primer libro: “En estas 4 paredes”.

Tras un arduo trabajo de selección, Javier Das consiguió quedarse con tan solo un puñado de su ya extenso número de poesías, una pequeña selección que marca el inicio de un sueño. Todo un trabajo de elaboración propia (el diseño y la fotografía de portada también son suyos) que, página tras página, remueve al lector en su asiento, pues si algo tiene la obra de este autor es que no deja impasible a nadie. La familia, el amor, la muerte, el mar, la ciudad, el día a día, etc., son algunos de los temas sobre los que escribe más frecuentemente, con un estilo muy personal, directo, claro, sin florituras. Pero, lo mejor, es que opinéis por vosotros mismos; no quedareis defraudados.

  • El libro puede comprarse, por el precio de 10 €, en:
    • Madrid: Librería Arrebato ( C/San Andrés, 12)
    • Madrid: Traficantes de Sueños (C/Embajadores 35)
    • Málaga: Librería Ancora (Plaza Uncibay, 9)
    • Málaga: Cincoechegaray (Echegaray 5)
    • Sevilla: La Fuga (C/Conde de Torrejón, 4)
  • Su poesía también se puede leer en su blog En silencio.
  • Para saber más acerca del autor, Hugo, amigo del autor y blogger, le hizo una entrevista muy interesante.

"Las hermanas Bolena", un culebrón de sobremesa

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I.H.M. El título original de la película, “La otra Bolena”, es mucho más significativo que la traducción que han hecho del mismo para la cartelera española, pues se refiere al punto clave sobre el que se sustenta toda la película: cuál de las dos hermanas será “la otra” en la puja por el amor de Enrique VIII (Eric Bana), rey de Inglaterra. Ana (Natalie Portman) y María (Scarlett Johansson) dan vida a ambas hermanas, aparentemente uña y carne, pero rivales en la conquista de Enrique VIII. En definitiva, una historia como otra cualquiera sobre intrigas palaciegas, ambición, odios, amoríos y venganzas.

A decir verdad, si los verdaderos protagonistas de la Historia fueran tan atractivos como Natalie Portman, Scarlett Johansson y Eric Bana, lo más posible es que todos fuésemos doctos en la materia, pero la realidad dista mucho de la ficción. Y dista mucho también en el interés y en la duración de los acontecimientos; porque, a mi modo de ver, el mayor defecto que tiene este film es que intenta contar tantas cosas en tan poco tiempo (suele pasar cuando se trata de adaptaciones literarias, en este caso de Philippa Gregory) que termina por no contar nada. Y al final el espectador termina por perder el interés, porque no sabes qué parte de lo que estás viendo es cierta o es falsa, en qué momento histórico te encuentras exactamente ni si realmente Ana Bolena era tan inteligente y astuta y su hermana tan tontorrona y transparente.

Y cuando acaba la proyección te quedas con la sensación de que has visto una película de sobremesa cualquiera de las que programan a diario en televisión, sólo que en pantalla grande y con actores famosos, pero tan mal aprovechados que no sabes ni porqué han decidido participar en una producción claramente destinada al olvido.

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Uvas y vino en la Bodega de N.Gordon

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O.L.M Delicioso es el adjetivo que se me viene a la cabeza cuando pienso en este libro. Delicioso porque es ameno, interesante, conmovedor y también duro en su justa medida, para que se pueda disfrutar más de los bellos momentos. Es un libro de un periodo de nuestra historia desconocido por muchos, entre los que me incluyo, las Guerras Carlistas, que se muestra ante nuestros ojos de una manera trágica y brutal y que, como buen telón de fondo, acompaña sin entorpecer el paso de la historia de la novela.

Proque trágica es también la vida del protagonista, unida de manera irremediable a los acontecimientos políticos que le rodean pero más aún a la tierra en la que nace, se cría y a la que finalmente vuelve, una tierra dura pero a la vez fértil donde las vides son la forma de supervivencia de los aldeanos.

Su autor

Nacido en 1926, el dominio del lenguaje de Noah Gordon es simplemente brillante para mi gusto, porque transmite emociones que sólo se pueden sentir si antes se han vivido situaciones parecidas, y sin embargo gracias a él todos nos podemos ver pisando uva, oliendo el aire cálido del atardecer catalán y bebiendo un vino amargo como el vinagre.

De este autor sólo había leído El Médico, su gran obra maestra que le catapultó a la fama internacional. Sin embargo, y tal vez porque toca más de cerca mi forma de ver y sentir la vida, este libro es más cercano, porque los sentimientos universales son más fuertes cuando se está en contacto con la naturaleza y en este libro la naturaleza, en general y la humana en particular son sus dos grandes protagonistas.

"La soledad", cine necesario

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I.H.M. La sorpresa de la pasada edición de los Goya sí que ha resultado ser una auténtica sorpresa como película, además de una merecida ganadora de la mayor parte de los galardones (aunque algunos discutibles, como el de mejor actor revelación) de la ceremonia. Por fin se tiene en cuenta otro tipo de cine que también exite en nuestro país, que cuenta otro tipo de historias de otra manera, que experimenta; porque, aunque la película no es una obra maestra, es algo nuevo, y es necesario tener en cuenta lo innovador para que el cine avance.

La película narra dos vidas, la de Adela y la de Antonia, en principio diferentes, pero finalmente ligadas por un sentimiento, el de la soledad; la de Adela, una madre separada que decide marcharse del pueblo y probar suerte en Madrid, es una soledad real, en parte buscada, pero también en parte obligada a soportar por el peso que tienen las consecuencias de sus propios actos. Mientras, la soledad de Antonia es en apariencia inexistente, pero quizás por eso mismo sea aún más dura, pues pese a estar siempre acompañada de sus tres hijas y su novio, nadie parece darse cuenta de la importancia que juega en la familia.

La primera escena de la película, un paisaje rural con vacas en primer plano y casas al fondo, dividido por un poste en dos mitades, es un indicativo de la que será, o por lo menos intenta ser, la pretensión global del film: la dualidad . La historia, comentada en el párrafo anterior, es parte de esta idea, pero el recurso rey al servicio de ésta es el sistema de polivisión, quizás la gran innovación que propone el film; un lugar, dos cámaras en dos emplazamientos diferentes, dos puntos de vista. Lo que vemos y lo que no vemos, lo que está pasando en la cocina mientras no estamos, lo que pasa en el salón mientras el protagonsita está en el baño. Es un recurso que abre muchas posibilidades y que, bien empleado y en su justa medida, puede dar agilidad al metraje.

Quizás en “La soledad” se abuse de este recurso, al igual que se abusa de la duración de algunas escenas (aunque muchas tengan sus motivos, aunque puede que sea la duración real de los acontecimientos), y por ello la película tiende a hacerse pesada. Este es un inconveniente que aleja la película del gran público, al igual que el tipo de historia que cuenta, más bien “pequeña” (según el ojo que mire, claro está). Pero esto no quita para que se trate de una película necesaria, que sirva como precedente y como aprendizaje para todo el nuevo cine independiente (o no) que esté por venir. Porque en la variedad está la riqueza, y quizás ese continua siendo el punto flaco del cine español.

El barbero diabólico de la calle Fleet

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S.L.B. El pasado sábado en el suplemento Babelia aparecía una larga lista de musicales llevados al cine con mayor o menor éxito que sus homólogos de las tablas. “Sweeney Todd” es el último en sumarse a esta moda que parece atraer al público comercial de las salas y de paso rentabilizar su posterior paso por Broadway ( o en el Teatro Español eso se espera dentro de unos meses con este).

Pero esta película, nominada al óscar a la Mejor Película y Actor, no es un musical al uso. Primero porque ¿quién conocía la historia del barbero diabólico teniendo ya un Jack el destripador que pululase por las calles del Londres victoriano? Pues no podía ser otro que el genial Tim Burton, y este es otro rasgo distintivo y el principal. No es un musical, es un film de Burton, con sus actores fetiches (Johnny Depp y Helena Bonham Carter) y con una estética oscura, como la de sus primeras películas.

El punto débil, la historia que es bastante limitada. Algo que comparte con el musical que la utiliza muchas veces solo como contexto para la puesta en escena y que influye en el ritmo, también en el de la película. Cantan mucho y hablan poco, pero se consigue que cada momento sea intenso.

Ir al grano parece ser la clave para elevar un argumento pequeño a una buena película( aunque haya un italiano vestido de torero): el comienzo veloz y el final en el momento justo. La sangre corre en abundancia en la buhardilla, pero esto si que es elegancia y no lo de Tarantino, con perdón.

http://www.sweeneytoddmovie.com/

http://www.elpais.com/articulo/arte/Travolta/Evita/barbero/demonio/elpepuculbab/20080216elpbabart_13/Tes/

Expiación, el libro

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O.L.M Esta vez me he quedado sin palabras. Incluso me emocioné cuando por fin terminé este libro. Es sin duda uno de los relatos más tiernos y a la vez crueles que he leído, donde ficción y realidad se entremezclan de una forma tan deliciosa que da miedo separarlo y analizarlo cada uno por su cuenta. Hablo de la guerra y de la novela en sí, de la guerra, la parte real (y tan real!) de esta historia, y de la novela dentro de la novela, la gran ficción, donde también se mezcla lo irreal (no se puede decir que es porque rompería el misterio del libro y de la película) y lo real (de la novela, que a su vez es ficción).

El concepto parece un poco lioso, la novela dentro de la novela, pero creo que es un recurso enriquecedor que permite al autor real del libro, Ian McEwan, que no Briony Tallis, la otra autora del “otro” libro, jugar con el lector, llevarle de un lado a otro de la historia sin saber muy bien donde terminará todo.

Leí el libro después de que la película me dejara demasiadas lagunas sobre la historia, por lo que conocía de antemano el desenlace de la novela, pero no por ello dejé de leer hasta la última hoja y el final, esta vez si. me dejó sin respiración, no como la cinta. La falta de muchos detalles, imposibles de transmitir en una pantalla, hacen que se pierda en el cine el verdadero sentimiento de expiación de la protagonista, que en el libro sigue siendo Briony, aunque a veces ni siquiera se la mencione, porque su acto siempre está ahí, es lo que mueve a los personajes, la historia avanza y retrocede gracias a lo que ella cierto día de verano hizo.

Y la guerra como telón de fondo, el lugar donde el hombre deja de ser hombre para convertirse en animal, en ese paisaje desolador que tuvo que ser la Europa de la Segunda Guerra Mundial, un hombre intenta ser hombre a pesar de todo.

Un libro especial sobre el sentimiento de la culpa y lo que cuesta asimilar las consecuencias de nuestros actos.

“Fandomanía” de Elena Dorfman

I.H.M. Desde el 17 enero hasta el 23 de febrero la galería Cámara Oscura acoge entre sus puertas una pequeña muestra de la obra de la fotógrafa americana Elena Dorfman, perteneciente a la serie “Fandomanía”, en la que retrata el famoso mundo del cosplay (del inglés “costume play”, juego de disfraces). Mediante esta práctica, iniciada en Japón y extendida al mundo entero después, cualquiera puede ser quien quiera ser, normalmente referido a personajes de manga, anime o videojuegos. Este es el punto que interesa a Dorfman, que describe el cosplay como un “lugar sin fronteras, impredecible y con un final siempre abierto”.

La autora retrata a todos sus modelos como únicos, pero, en cierto modo juzgándolos, haciéndolos parecer casi ridículos para ojos ajenos a la estética manga, degradándolos. Si bien es cierto que se trata de un mundo que roza la magia y la locura (en apariencia), hay mucho más detrás de esas personas, que puede además que no sean esos modelos.

Pero, dejando a un lado las reflexiones, se trata de una exposición interesante, a pesar de no contar con más de seis o siete fotografías, que pueden verse en la página web de la galería, además de un vídeo creado por la artista titulado “Costume Play”, en el que se pueden ver el resto de fotografías de la serie.

El Yin y el Yang

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G.G.P.

También puedes ver estas fotos en nuestra galería de Picasa.


ARCO también se disfruta fuera

O.L.M Aunque por falta de tiempo, que no de interés, no se está pudiendo cubrir ARCO 08 como nos gustaría. Sin embargo, no podemos dejar que pasen los días de febrero sin hacer una mención especial a una de las ferias de arte más importantes de nuestro país.

Para ello hacer un breve recordatorio a quienes tengan ganas de pasarse por ARCO este fin de semana de lo que pueden encontrarse en la 27ª edición de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid.

Lo primero a saber es que el país invitado es Brasil, 32 galerías, pero también fuera se siente la presencia brasileira en las salas y centros de artes de la capital. Se pueden ver ciclos de cine en la Filmoteca, con conferencias y debates con actores y directores de ambos países y exposiciones de fotografía y videoarte de Rosângela Rennó y Eder Santos en la Fundación Canal.

Otra propuesta interesante, para quienes no puedan permitirse una entrada a ARCO, que cuesta 21 € si eres estudiante, 32 € si ya no lo eres, es visitar el Reina Sofía para ver la innovadora propuesta del artista brasileño Jose Damasceno, Coordenadas y Apariciones, que establece un diálogo abierto con el visitante.

Innovación y arte van de la mano un año más en ARCO, feria siempre salpicada de una misma polémica, la definición de lo que es o no es arte y quién decide qué vale y qué no.

El guía del Hermitage

                                    


                                                            Web


I.H.M./S.L.B. Durante la Iª Guerra Mundial, Leningrado consiguió salvar las obras del Hermitage de los alemanes refugiádolas en los Urales. El museo más grande del mundo quedó, por tanto, vacío. Pero, ¿quién dice que la única forma de vivir el arte sea a través de los ojos?


Pavel Filipovich (Federico Luppi), guía del Hermitage, continua viendo miles de historias tras las paredes del museo, ante el asombro de Igor (Manu Callau), guardián de la galería, que hace ver a Sonia (Ana Labordeta), la mujer de Pavel, que está volviéndose loco. Pero, como suele suceder, no siempre las cosas son lo que parecen, y la cordura y la locura son extremos que llegan a tocarse.


Lo mejor (según I.H.M.):


- La idea de que el teatro, al igual que el arte (ambas expresiones visuales), puede permanecer en el espectador una vez finalizado el espectáculo, en su memoria, formando parte de él, y que, mediante sus recuerdos y la transmisión oral, pase a formar parte de un colectivo mucho más grande, enriqueciendo la cultura.


- Esto se consigue gracias a interpretaciones como la de Federico Luppi, imborrables, lo mismo que una obra de arte grandiosa. Eso sí, esta representación no sería lo mismo sin la contraposición escéptica que supone el papel de Manu Callau, muy correcto en su interpretación.

-Escuchar el Kalin Kakalin en boca de dos argentinos.


Lo peor (según S.L.B.):


- Una triada de actores un tanto descompensada: Federico Luppi, siempre grande dejando presencia, parece que estuviera en una de sus películas alejándose mucho de una entonación teatral.

- La idea que quiere transmitir la obra no es nada nueva: imaginación versus realidad.

- El tratamiento es un tanto repetitivo y sin grandes avances. Desde el principio hemos pillado todos la moraleja de la obra.

- ¿Cuántos ataques le dan a Pavel Filipovich?


- El contexto ficcional es la Rusia de Stalin, pero podría haber sido cualquier parte, porque no está hilado con la acción.

El niño con el pijama de rayas

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I.H.M. El despacho de Padre permanece bajo la norma de Prohibido Entrar Bajo Ningún Concepto y Sin Excepciones, Madre le obliga a seguir unos principios básicos de educación, y Gretel, su hermana, es “tonta de remate”, pero Bruno, un niño alemán de nueve años, disfruta explorando los recovecos de su casa de cinco plantas y tirándose por la barandilla. Además, todos los días juega con sus tres amigos para toda la vida, y, en navidades, su abuela prepara una obra de teatro que representan en casa para toda la familia. Bruno, en Berlín, es feliz. Por eso, cuando el Furias decide trasladar a Padre a Auchviz junto a toda la familia, la vida de Bruno parece desmoronarse. Porque, desde el ventanuco de su cuarto, en una casa de tan solo tres plantas, no se ven otras casas como la suya, sino sólo una enorme cerca, y, detrás de ella, cientos de personas vestidas con pijama a rayas.


Conocer la realidad nazi a través de los ojos de un niño de nueve años es una perspectiva dura en cuanto a lo que pérdida de inocencia se refiere, pero también es una visión sencilla, pues se trata de una búsqueda de respuestas que no se encuentran, y, por tanto, no tienen porqué darse. Bruno, el protagonista, vive su propia realidad, un sinsentido para nosotros que conocemos las dos partes, pero para él es la única, aún en comparación con la de Shmuel, el niño del pijama de rayas del título, que se ha visto obligado a crecer, y que, quizás vive sus contactos con el protagonista como un regreso a la infancia en la que aún debería encontrarse pero que ya le han arrebatado.


Pero todas estas ideas son conclusiones propias, porque, en realidad, el libro no expone nada, solo narra. Quizás en eso reside su encanto. Aunque, eso sí, podría haber sido menos tópico.

"Juno", la diosa de los Oscar

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I.H.M. Con 4 nominaciones en varias de las categorías más importantes de los Oscar (película, guión original, director y actriz principal), esta pequeña comedia ha sido la gran sorpresa de este año. Juno Macguff (Ellen Page) se ha quedado embarazada con 16 años de Bleeker (Michael Cera), un compañero de clase; tras verse incapaz de abortar, decide tenerlo y darlo en adopción a un hogar donde pueda crecer feliz. Los elegidos serán Vanesa (Jennifer Garner) y Mark (Jason Bateman), una pareja absolutamente perfecta; aunque, en realidad, nunca es oro todo lo que reluce.


Los primeros minutos de la cinta son poco originales, recuerdan demasiado a cosas que ya se han visto antes. Los créditos, coloristas, que apuntan hacia la comedia a pesar de que el tema tiende a lo dramático, son un puro guiño a los freaks amantes de películas como “Ghost World”: saben que están ante un film de su estilo. Pero “Juno” tiene algo distinto con respecto a esta otra película; al igual que ella retrata una juventud diferente, inteligente, sarcástica, incluso freak, pero lo hace de una forma “luminosa”, enlazando directamente con la línea de comedias independientes que tan de moda parecen estar en el panorama norteamericano en los últimos años como “Pequeña Miss Sunshine”. Es ese término medio el que hace que la película haya tenido tanto éxito y haya llegado a tanta gente, aunque también por lo mismo se la ha podido criticar de insustancial. En cualquier caso, indiscutible es la actuación de Ellen Page, que con tan solo veinte años (reales) lleva todo el peso del metraje prácticamente sin pestañear.



Si bien es cierto que es una película mejorable, me alegra que haya recibido tantas nominaciones, porque es necesario que se renueven los aires de los (todavía) demasiado clásicos Oscar, en cuanto a formas de hacer cine y en cuanto a temática.


* Mención especial merece la b.s.o. del metraje, muy bien seleccionada y perfectamente acoplada a cada momento de la película, especialmente en los cambios de estación.

Canon para los consumidores, no para los autores.

S.L.B. Cuesta trabajo entender por qué ahora y no en el 87, o en el 96 o más recintemente en la Ley de Propiedad Intelectual del 2006, se elevaron las voces de alarma contra el Canon Digital. Estamos ante una situación que ha ido avanzando en acaparar soportes a los que imponer este canon, en el 2003 ya estaban gravados los cds y DVDs y ahora los discos duros, móviles, mp3, usb, pero cuyo planteamiento sigue siendo el mismo: los derechos de los autores vulnerados en las copias privadas.

El problema real es la pérdida de beneficios (que por supuesto repercute en los autores aunque mínimamente, como el porcentaje que se llevan de las ventas de sus cds) que supone para la industria la canción que tengo en mi mp3 grabada del cd que me costó 20 euros, o en el más grave de los casos el cd que le grabo a mi amigo del mío original.

Los términos quizás deberían ir orientados a las grabaciones masivas de un cd que mafias organizadas venden a través de inmigrantes estafados. Bueno, es una cuestión terminológica, pero en cualquier caso admisible por cualquiera. Una industria debe defender su supervivencia y exigir a los gobiernos que velen por ellos, pero el canon no es la solución.

Porque no trata la cuestión desde su raiz (valorando qué falla en la industria, en el público, regulando la locura de datos que es internet y eliminando la piratería), sino que se aumenta el precio de productos que no guardan una relación exclusiva con “el arte” castigando al que siempre ha hecho las cosas adecuadamente.

La copia privada, ilegal según la sgae, que la Ley de 2006 autoriza a realizar sin el consentimiento del autor siempre y cuando no se utilice con fines lucrativos, no debería estar cobrada en un teléfono móvil. No por el autor, que merece el pago por su obra como derecho de creador, sino porque el beneficiado no serán ni ellos ni los usuarios, sino la industria ( no solo musical y cinematográfica, también la tecnológica) que busca obtener el dinero que pierde por otros derroteros y que no es capaz de controlar.

Ley de Propiedad Intelectual 2006: http://www.sgae.es/resources/pdf/9/4/1159365773049.pdf

www.todoscontraelcanon.com

Sociedad General de Autores: www.sgae.es

"Los crímenes de Oxford", los crímenes insípidos

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cartel crimenes oxford

I.H.M. Martin (Elijah Wood), un estudiante americano, viaja a Oxford con la intención de que el famoso matemático Arthur Seldom (John Hurt) le dirija su doctorado. Pero lo que en un principio parece bastante sencillo, termina por convertirse en un auténtico acertijo en el que se verán implicados ambos personajes, y que no se resolverá hasta que no encuentren al verdadero autor de los crímenes, pero, sobre todo, la sucesión lógica de sus actos.


Partiendo de un enunciado de lo más interesante y un emplazamiento increíble (Oxford se convirte en el principal (y prácticamente único) elemento que otorga algo de misterio al film), la película se desmorona pasados los primeros veinte minutos. Tras el primer crimen la sucesión de escenas pasa a ser totalmente ilógica, las conversaciones matemáticas tediosas y muchos de los papeles insulsos. Mientras el profesor y el alumno divagan sobre copos de nieve y mariposas, el resto de personajes aparecen como sombras difusas que van y vienen, sin caracter o sentido alguno; Leonor Watling hace el mejor papel de mujer florero de su carrera, lanzándose en brazos del protagonista sin que esto aporte nada nuevo a la ya poco novedosa trama, con un pasado que a nadie importa ni deja de importar, dejando de lado, sin embargo, otros papeles que deberían ser más relevantes como el de Beth (Julie Cox).


La obsesión de Martin por quedar bien ante Seldom solo le lleva a perder la partida del Cluedo; aunque, en realidad, el Cluedo es más divertido.


Expiación, el sentimiento que no se ve

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O.L.M Expiar una culpa debe ser algo duro, más si lo que expías es haber cambiado el destino de aquellos a quienes más querías por un comportamiento fantasioso y de niña malcriada. Esto es lo que nos esperamos al ver la película, preciosista en sus imágenes, pero falta de todo diálogo que explique exactamente qué está pasando.

Porque, de miradas y silencios no siempre puede vivir el cine, y en este caso, salvo la joven Briony Tallis, interpretada por Saoirse Ronan durante su juventud y que para mi es la mejor de toda la película, falta mucho para entender el por qué de lo que ocurre.

No hay pasión entre Cecilia y Robbie, ni tampoco hay nada de pasión en nada de lo que ocurre alrededor de la gran mansión de los Tallis. Todo es perfecto, tranquilo y sereno. Ni siquiera las imágenes de guerra transmiten demasiado, todo adolece de cierta frivolidad, es como si la película dijera “soy perfecta, soy preciosa, pero estoy vacía”.

Y aunque la película no es mala, tampoco es excepcional, porque no transmite demasiado. Se habla de un sentimiento que apenas si se ve o se siente, no hay emociones ni sentimientos, tienes que imaginar que los hay.

Es probable que gane algún Oscar, la fotografía es fantástica a mi parecer, pero sin duda, como película e historia vale poco, sobre todo si la comparamos con su embrión, el libro de Ian McEwan, una novela que, en sus primeras páginas, ya transmite todo el sentimiento que le falta a la película.

Suele pasar, pero seguro que se podría haber hecho mejor. Lo mejor, la joven Saoirse Ronan, que da vida a una Briony ya madura, pero también es excepcional la Briony niña (que transmite mucho más que el resto de personajes de la cinta, con su cara de pequeño diablillo ). Los que completan el triángulo, Keira Knightley y James McAvoy, apenas aportan nada que no sean sus caras bonitas, sobre todo la primera.

El amor en los tiempos de… Bardem

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S.L.B. Es díficil, y sobretodo arriesgado, llevar al cine una obra literaria. Las adaptaciones suelen terminar convirtiéndose en una nueva historia donde los autores, lectores y directores acaban enfrentados.

Por suerte, no creo que este sea una de esas catástrofes seguramente por las pautas que puso García Márquez, de las que únicamente no consiguió el rodarla en español ( que hubiera sido muy favorable porque el doblaje es bastante malo).

Para aquellos que sitúan “El amor en los tiempos del cólera” como la maravilla literaria del autor colombiano, la película carecerá de los matices que la historia despliega en el libro. Pero, precisamente porque el cine tiene otro lenguaje y no puede durar los más de 50 años que el protagonista espera el amor de su amada, recurre a una “censura” de situaciones.

“Censura” que a mi juicio refleja muy bien el amor inventado de Florentino Ariza, a la misma Fermina Daza indiferente que me imaginé leyendo la novela y una historia que a día de hoy me sigue pareciendo un tanto insulsa en contenido, pero cuyo contexto la hace especial y eso se percibe en la película.

Cada secuencia aporta una parcela nueva que se va uniendo a las anteriores y configuran a los personajes. No se cae en la repetición de actitudes lo que hace que la historia avance. Muchas olas que configuran el mar por el que navegarán al terminar la película.

Se descubre un país de bellos paisajes y vida cotidiana entre una repetitiva canción de Shakira. Y que Unax Ugalde y Javier Bardem tienen mucho más en común de lo que parece. Ambos, dan vida sosegada y acertadamente al verdadero conductor de la cinta: Ariza.

Mochitsuki

año rata

I.H.M. El Mochitsuki es una ceremonia tradicional de origen japonés consistente en la preparación del mochi, un pastelito de arroz glutinoso llamado mochigome típico del año nuevo.


Como cada año, el Colegio Japonés de Madrid decidió compartir dicha celebración con el público en Casa Mónico, situada en el km.9’5 de la carretera de La Coruña, el día 13 de enero de 13 a 16.


Tras pagar 5 € de entrada (que incluían un boleto para la rifa), los asistentes pudieron disfrutar de diversos tipos de comida japonesa, desde tallarines hasta makis, pasando, como no, por el plato principal de la fiesta, el mochi.


Además la jornada estuvo amenizada por diversos espectáculos: comenzó con canciones festivas por parte de los alumnos del Colegio Japonés y continuó con una representación sobre cómo se hace el famoso mochi; más tarde se realizaron diversas demostraciones de artes marciales, y terminó con algunos juegos típicamente japoneses. Además, por ser el presente 2008 el año de la rata, la fiesta contó con la presencia de Mickey y Minnie en el baile de los dragones que se muestra en el vídeo (que es del año pasado, por eso no salen los famosos ratones de la factoría Disney).


 



La fiesta estuvo abarrotada de gente, lo cual confirma el auge que la cultura nipona está teniendo en nuestro país en los últimos tiempos. Cada vez es mayor el interés de los españoles por todo lo relacionado con Japón, y fiestas como estas sirven para incentivar y satisfacer aún más esa curiosidad, a la vez que sirven como nexo de unión entre ambos países.



 


Si estáis interesados en eventos de este tipo, podéis encontrar información en: http://institutodejaponologia.es/index.php

Interesante idea sin materializarse

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S.L.B. Mario Camus después de haber estado cinco años si grabar nos presenta “El Prado de las estrellas”, que cuenta con dos nominaciones para lo próximos premios Goya (mejor actor revelación-Óscar Abad- y mejor actor- Álvaro de Luna-).

Una buena idea, original dentro del plano rural pero con una desequilibrada puesta en escena. Cantabria enseña hermosas playas y montañas, pero no se depliega en todo su esplendor, como el carácter de alguno de sus personajes.

Las carreras de ciclismo son insustanciales, entendibles si se quisiera transmitir la idea de una comunidad vacía de significado y repetitiva. Pero esa no es la intención de Camus, quien firma también el guión, porque los personajes tienen existencias sencillas pero profundas.

A esto le hace resistencia el hecho de que haya cierta irrealidad ante personajes histriónicos (el profesor o el abogado, a los que les ha dado mucho el aire, aunque graciosos) y papeles incomprensibles, no se sabe si por sus perfiles o por la mala actuación de algunos actores. Añadido a esto y como base a mis argumentos, se ha de decir que los diálogos son casi sentencias alejados de la conversación común.

A favor, Álvaro de Luna, Rodolfo Sancho y Antonio de la Torre defienden muy bien sus papeles.

Esperemos que el próximo paréntesis del realizador sea para volver a los grandes trabajos que ha realizado a lo largo de su carrera. Mucho más allá de este homenaje, como deseaba hacer, a su tierra.

American Gangster

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O.L.M Una película de mafiosos y policías. Una película de buenos y malos. Pero sin términos medios: los buenos son buenos de verdad y los malos son malos de verdad…¿o no?Los protagonistas de la cinta, Russel Crowe y Denzel Washington no aparecen juntos hasta un momento determinado de la cinta, cuando la historia está muy avanzada y casi estamos ante el desenlace. Pero a pesar de que nunca están juntos, el espectador sabe que pronto se encontrarán, aunque sea de casualidad, gracias a un abrigo de chinchilla de muchos miles de dólares.

New York, 1968. El rey de la heroína muere y su chófer se hace cargo del negocio, tan bien lo hace que además de ganar mucho dinero, se gana muchos enemigos. Por su parte, un policía algo extrafalario en su forma de ser y de actuar, le sigue la pista al que maneja el cotarro sin saber muy bien quien es.

Basada en hecho reales, lo cierto es que, a mi parecer, la historia se hace demasiado larga la primera hora y media de película, siendo la parte más emocionante los últimos tres cuartos de hora de desenlace. La presentación y el nudo se hacen a veces demasiado pesados, demasiado epxlicativos, mientras que los últimos minutos de cinta son rápidos y vivos, explicativos, pero sin densidad. Te conviertes en uno de los buenos o de los malos, pero te metes totalmente en la película.

Tal vez la primera parte sea necesaria precisamente para eso, para hacerte tanto a los personajes, principales y secundarios, que terminas convirtiéndote en uno de ellos.

Además de la historia principal, el traficante y el poli, de fondo hay otra historia, inquietante y dramática: la guerra de Vietnam y el uso que muchos soldados hicieron de ella para traficar con drogas, así como la corrupción existente entre las filas policiales. Toda una denuncia de una época ya pasada pero en la que esos actos tuvieron como consecuencia mucho de lo existente hoy en Estados Unidos.

Sitio oficial American Gangster

Ficha técnica

Director: Ridley Scott

Reparto: Russell Crowe, Denzel Washington, Chiwetel Ejiofor, Cuba gooding Jr., JoshBrolin…