O.L.M Que Hollywood se ha quedado sin ideas es algo que parece bastante claro después de echar un vistazo a los últimos estrenos que llegan desde la factoría norteamericana. Y cuando se queda sin ideas lo que hace es tirar de novelas. De las últimas películas que he visto, todas son adaptaciones literarias, a saber, Expiación, No es país para viejos y La guerra de Charlie Wilson. ¿Casualidad?
Además de estas tres películas, unas mejores que otras, si nos ponemos a mirar la cartelera actual no son las únicas películas que han sido sacadas de una novela o bien simplemente son sagas o actualizaciones de películas antiguas.
Que a la “factoría de los sueños” se le ha secado el cerebro no es un secreto sino que es algo que se viene viendo desde hace ya unos cuantos años. Secuelas, precuelas, remakes y un largo etcétera de películas “basadas en” son algunas de las que al llegar a España se han convertido en auténticos taquillazos.
En nuestro país nos quejamos de que el cine no tiene calidad y que por ello la gente no va al cine a ver esas películas. Sin embargo, la gente abarrota las salas de cine para ver películas como Matrix, la trilogía, El Señor de los Anillos, la trilogía, Piratas del Caribe, la trilogía o Orgullo y Prejuicio, El Perfume e incluso Alatriste, una incursión del cine patrio en la adaptación de novelas.
Es el abandono total de la originalidad y de las ideas, de las historias que pueden llegar a conmover al espectador. Es simplemente el negocio, sacarle partido a la maquinaria del cine. Y eso que hay fantásticas adaptaciones de novelas, superando a la versión escrita. Pero no quita para que, a la hora de ir al cine, la repetición y la sensación de falta de ideas termine por cansar y aburrir a quien se sienta en una butaca para dejarse seducir simplemente por una buena historia.
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Kmetro0
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