La magia existe

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I.H.M. Y verla en directo te deja con la boca abierta, los ojos como platos y la sensación de volver a ser un infante, inocente y feliz, en un mundo donde todo es posible. ¿El artífice? No podía ser otro que el gran Tamariz, al que se considera "el mejor mago de cerca" ("mejor aún en la cama", diría él). Y los madrileños tenemos la suerte de volver a ternerle bien cerquita, en el Teatro Marquina, aunque, siguiendo el lema "lo bueno si breve, dos veces bueno", tan sólo actuará del 3 al 12 de junio. Eso sí, es una experiencia 100% recomendable.

De principio a fin Tamariz se gana a su público con su carisma, pues a pesar de que, espectáculo tras espectáculo continúe haciendo las mismas bromas, éstas siguen teniendo gracia, y en lo que se refiere a sus trucos, es imposible que dejen de sorprender. Porque, con tan sólo un "golpecito", Tamariz consigue que las cartas se multipliquen, pero no una, no, sino dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis veces...¿cómo Tamariz, teniendo únicamente 6 cartas en sus manos, y lanzando tres al aire, continúa teniendo seis entre sus manos? No hay una explicación posible.



Adivinación por telepatía, aros que se juntan con tan solo un soplido, chaquetas que traspasan los nudos de las cuerdas, e incluso un conejo saliendo de una chistera plana de madera; de todo hay en el espectáculo de este increíble mago. Pero donde de verdad sorprende es con las cartas (que se queman y vuelven a aparecer intactas, que aparecen en lo alto del mazo lo mismo sin ni tan siquiera tocarlo, que se ordenan (estando descolocadas) ellas solas...) hasta el punto de hacer creer a los espectadores que es poseedor de una baraja con vida propia, como si tal hecho fuese más fácil de creer que el de que la magia, de verdad, existe.

Y ante esto solamente puedo decir, "pasen y vean", comprueben con sus propios ojos que todo es posible y, una vez allí, prepáranse a soñar.

1 comentarios:

Placiplóstilus dijo...

Simplemente genial ;)