"La soledad", cine necesario

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I.H.M. La sorpresa de la pasada edición de los Goya sí que ha resultado ser una auténtica sorpresa como película, además de una merecida ganadora de la mayor parte de los galardones (aunque algunos discutibles, como el de mejor actor revelación) de la ceremonia. Por fin se tiene en cuenta otro tipo de cine que también exite en nuestro país, que cuenta otro tipo de historias de otra manera, que experimenta; porque, aunque la película no es una obra maestra, es algo nuevo, y es necesario tener en cuenta lo innovador para que el cine avance.

La película narra dos vidas, la de Adela y la de Antonia, en principio diferentes, pero finalmente ligadas por un sentimiento, el de la soledad; la de Adela, una madre separada que decide marcharse del pueblo y probar suerte en Madrid, es una soledad real, en parte buscada, pero también en parte obligada a soportar por el peso que tienen las consecuencias de sus propios actos. Mientras, la soledad de Antonia es en apariencia inexistente, pero quizás por eso mismo sea aún más dura, pues pese a estar siempre acompañada de sus tres hijas y su novio, nadie parece darse cuenta de la importancia que juega en la familia.

La primera escena de la película, un paisaje rural con vacas en primer plano y casas al fondo, dividido por un poste en dos mitades, es un indicativo de la que será, o por lo menos intenta ser, la pretensión global del film: la dualidad . La historia, comentada en el párrafo anterior, es parte de esta idea, pero el recurso rey al servicio de ésta es el sistema de polivisión, quizás la gran innovación que propone el film; un lugar, dos cámaras en dos emplazamientos diferentes, dos puntos de vista. Lo que vemos y lo que no vemos, lo que está pasando en la cocina mientras no estamos, lo que pasa en el salón mientras el protagonsita está en el baño. Es un recurso que abre muchas posibilidades y que, bien empleado y en su justa medida, puede dar agilidad al metraje.

Quizás en “La soledad” se abuse de este recurso, al igual que se abusa de la duración de algunas escenas (aunque muchas tengan sus motivos, aunque puede que sea la duración real de los acontecimientos), y por ello la película tiende a hacerse pesada. Este es un inconveniente que aleja la película del gran público, al igual que el tipo de historia que cuenta, más bien “pequeña” (según el ojo que mire, claro está). Pero esto no quita para que se trate de una película necesaria, que sirva como precedente y como aprendizaje para todo el nuevo cine independiente (o no) que esté por venir. Porque en la variedad está la riqueza, y quizás ese continua siendo el punto flaco del cine español.

El barbero diabólico de la calle Fleet

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S.L.B. El pasado sábado en el suplemento Babelia aparecía una larga lista de musicales llevados al cine con mayor o menor éxito que sus homólogos de las tablas. “Sweeney Todd” es el último en sumarse a esta moda que parece atraer al público comercial de las salas y de paso rentabilizar su posterior paso por Broadway ( o en el Teatro Español eso se espera dentro de unos meses con este).

Pero esta película, nominada al óscar a la Mejor Película y Actor, no es un musical al uso. Primero porque ¿quién conocía la historia del barbero diabólico teniendo ya un Jack el destripador que pululase por las calles del Londres victoriano? Pues no podía ser otro que el genial Tim Burton, y este es otro rasgo distintivo y el principal. No es un musical, es un film de Burton, con sus actores fetiches (Johnny Depp y Helena Bonham Carter) y con una estética oscura, como la de sus primeras películas.

El punto débil, la historia que es bastante limitada. Algo que comparte con el musical que la utiliza muchas veces solo como contexto para la puesta en escena y que influye en el ritmo, también en el de la película. Cantan mucho y hablan poco, pero se consigue que cada momento sea intenso.

Ir al grano parece ser la clave para elevar un argumento pequeño a una buena película( aunque haya un italiano vestido de torero): el comienzo veloz y el final en el momento justo. La sangre corre en abundancia en la buhardilla, pero esto si que es elegancia y no lo de Tarantino, con perdón.

http://www.sweeneytoddmovie.com/

http://www.elpais.com/articulo/arte/Travolta/Evita/barbero/demonio/elpepuculbab/20080216elpbabart_13/Tes/

Expiación, el libro

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O.L.M Esta vez me he quedado sin palabras. Incluso me emocioné cuando por fin terminé este libro. Es sin duda uno de los relatos más tiernos y a la vez crueles que he leído, donde ficción y realidad se entremezclan de una forma tan deliciosa que da miedo separarlo y analizarlo cada uno por su cuenta. Hablo de la guerra y de la novela en sí, de la guerra, la parte real (y tan real!) de esta historia, y de la novela dentro de la novela, la gran ficción, donde también se mezcla lo irreal (no se puede decir que es porque rompería el misterio del libro y de la película) y lo real (de la novela, que a su vez es ficción).

El concepto parece un poco lioso, la novela dentro de la novela, pero creo que es un recurso enriquecedor que permite al autor real del libro, Ian McEwan, que no Briony Tallis, la otra autora del “otro” libro, jugar con el lector, llevarle de un lado a otro de la historia sin saber muy bien donde terminará todo.

Leí el libro después de que la película me dejara demasiadas lagunas sobre la historia, por lo que conocía de antemano el desenlace de la novela, pero no por ello dejé de leer hasta la última hoja y el final, esta vez si. me dejó sin respiración, no como la cinta. La falta de muchos detalles, imposibles de transmitir en una pantalla, hacen que se pierda en el cine el verdadero sentimiento de expiación de la protagonista, que en el libro sigue siendo Briony, aunque a veces ni siquiera se la mencione, porque su acto siempre está ahí, es lo que mueve a los personajes, la historia avanza y retrocede gracias a lo que ella cierto día de verano hizo.

Y la guerra como telón de fondo, el lugar donde el hombre deja de ser hombre para convertirse en animal, en ese paisaje desolador que tuvo que ser la Europa de la Segunda Guerra Mundial, un hombre intenta ser hombre a pesar de todo.

Un libro especial sobre el sentimiento de la culpa y lo que cuesta asimilar las consecuencias de nuestros actos.

“Fandomanía” de Elena Dorfman

I.H.M. Desde el 17 enero hasta el 23 de febrero la galería Cámara Oscura acoge entre sus puertas una pequeña muestra de la obra de la fotógrafa americana Elena Dorfman, perteneciente a la serie “Fandomanía”, en la que retrata el famoso mundo del cosplay (del inglés “costume play”, juego de disfraces). Mediante esta práctica, iniciada en Japón y extendida al mundo entero después, cualquiera puede ser quien quiera ser, normalmente referido a personajes de manga, anime o videojuegos. Este es el punto que interesa a Dorfman, que describe el cosplay como un “lugar sin fronteras, impredecible y con un final siempre abierto”.

La autora retrata a todos sus modelos como únicos, pero, en cierto modo juzgándolos, haciéndolos parecer casi ridículos para ojos ajenos a la estética manga, degradándolos. Si bien es cierto que se trata de un mundo que roza la magia y la locura (en apariencia), hay mucho más detrás de esas personas, que puede además que no sean esos modelos.

Pero, dejando a un lado las reflexiones, se trata de una exposición interesante, a pesar de no contar con más de seis o siete fotografías, que pueden verse en la página web de la galería, además de un vídeo creado por la artista titulado “Costume Play”, en el que se pueden ver el resto de fotografías de la serie.

El Yin y el Yang

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G.G.P.

También puedes ver estas fotos en nuestra galería de Picasa.


ARCO también se disfruta fuera

O.L.M Aunque por falta de tiempo, que no de interés, no se está pudiendo cubrir ARCO 08 como nos gustaría. Sin embargo, no podemos dejar que pasen los días de febrero sin hacer una mención especial a una de las ferias de arte más importantes de nuestro país.

Para ello hacer un breve recordatorio a quienes tengan ganas de pasarse por ARCO este fin de semana de lo que pueden encontrarse en la 27ª edición de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid.

Lo primero a saber es que el país invitado es Brasil, 32 galerías, pero también fuera se siente la presencia brasileira en las salas y centros de artes de la capital. Se pueden ver ciclos de cine en la Filmoteca, con conferencias y debates con actores y directores de ambos países y exposiciones de fotografía y videoarte de Rosângela Rennó y Eder Santos en la Fundación Canal.

Otra propuesta interesante, para quienes no puedan permitirse una entrada a ARCO, que cuesta 21 € si eres estudiante, 32 € si ya no lo eres, es visitar el Reina Sofía para ver la innovadora propuesta del artista brasileño Jose Damasceno, Coordenadas y Apariciones, que establece un diálogo abierto con el visitante.

Innovación y arte van de la mano un año más en ARCO, feria siempre salpicada de una misma polémica, la definición de lo que es o no es arte y quién decide qué vale y qué no.

El guía del Hermitage

                                    


                                                            Web


I.H.M./S.L.B. Durante la Iª Guerra Mundial, Leningrado consiguió salvar las obras del Hermitage de los alemanes refugiádolas en los Urales. El museo más grande del mundo quedó, por tanto, vacío. Pero, ¿quién dice que la única forma de vivir el arte sea a través de los ojos?


Pavel Filipovich (Federico Luppi), guía del Hermitage, continua viendo miles de historias tras las paredes del museo, ante el asombro de Igor (Manu Callau), guardián de la galería, que hace ver a Sonia (Ana Labordeta), la mujer de Pavel, que está volviéndose loco. Pero, como suele suceder, no siempre las cosas son lo que parecen, y la cordura y la locura son extremos que llegan a tocarse.


Lo mejor (según I.H.M.):


- La idea de que el teatro, al igual que el arte (ambas expresiones visuales), puede permanecer en el espectador una vez finalizado el espectáculo, en su memoria, formando parte de él, y que, mediante sus recuerdos y la transmisión oral, pase a formar parte de un colectivo mucho más grande, enriqueciendo la cultura.


- Esto se consigue gracias a interpretaciones como la de Federico Luppi, imborrables, lo mismo que una obra de arte grandiosa. Eso sí, esta representación no sería lo mismo sin la contraposición escéptica que supone el papel de Manu Callau, muy correcto en su interpretación.

-Escuchar el Kalin Kakalin en boca de dos argentinos.


Lo peor (según S.L.B.):


- Una triada de actores un tanto descompensada: Federico Luppi, siempre grande dejando presencia, parece que estuviera en una de sus películas alejándose mucho de una entonación teatral.

- La idea que quiere transmitir la obra no es nada nueva: imaginación versus realidad.

- El tratamiento es un tanto repetitivo y sin grandes avances. Desde el principio hemos pillado todos la moraleja de la obra.

- ¿Cuántos ataques le dan a Pavel Filipovich?


- El contexto ficcional es la Rusia de Stalin, pero podría haber sido cualquier parte, porque no está hilado con la acción.

El niño con el pijama de rayas

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I.H.M. El despacho de Padre permanece bajo la norma de Prohibido Entrar Bajo Ningún Concepto y Sin Excepciones, Madre le obliga a seguir unos principios básicos de educación, y Gretel, su hermana, es “tonta de remate”, pero Bruno, un niño alemán de nueve años, disfruta explorando los recovecos de su casa de cinco plantas y tirándose por la barandilla. Además, todos los días juega con sus tres amigos para toda la vida, y, en navidades, su abuela prepara una obra de teatro que representan en casa para toda la familia. Bruno, en Berlín, es feliz. Por eso, cuando el Furias decide trasladar a Padre a Auchviz junto a toda la familia, la vida de Bruno parece desmoronarse. Porque, desde el ventanuco de su cuarto, en una casa de tan solo tres plantas, no se ven otras casas como la suya, sino sólo una enorme cerca, y, detrás de ella, cientos de personas vestidas con pijama a rayas.


Conocer la realidad nazi a través de los ojos de un niño de nueve años es una perspectiva dura en cuanto a lo que pérdida de inocencia se refiere, pero también es una visión sencilla, pues se trata de una búsqueda de respuestas que no se encuentran, y, por tanto, no tienen porqué darse. Bruno, el protagonista, vive su propia realidad, un sinsentido para nosotros que conocemos las dos partes, pero para él es la única, aún en comparación con la de Shmuel, el niño del pijama de rayas del título, que se ha visto obligado a crecer, y que, quizás vive sus contactos con el protagonista como un regreso a la infancia en la que aún debería encontrarse pero que ya le han arrebatado.


Pero todas estas ideas son conclusiones propias, porque, en realidad, el libro no expone nada, solo narra. Quizás en eso reside su encanto. Aunque, eso sí, podría haber sido menos tópico.

"Juno", la diosa de los Oscar

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I.H.M. Con 4 nominaciones en varias de las categorías más importantes de los Oscar (película, guión original, director y actriz principal), esta pequeña comedia ha sido la gran sorpresa de este año. Juno Macguff (Ellen Page) se ha quedado embarazada con 16 años de Bleeker (Michael Cera), un compañero de clase; tras verse incapaz de abortar, decide tenerlo y darlo en adopción a un hogar donde pueda crecer feliz. Los elegidos serán Vanesa (Jennifer Garner) y Mark (Jason Bateman), una pareja absolutamente perfecta; aunque, en realidad, nunca es oro todo lo que reluce.


Los primeros minutos de la cinta son poco originales, recuerdan demasiado a cosas que ya se han visto antes. Los créditos, coloristas, que apuntan hacia la comedia a pesar de que el tema tiende a lo dramático, son un puro guiño a los freaks amantes de películas como “Ghost World”: saben que están ante un film de su estilo. Pero “Juno” tiene algo distinto con respecto a esta otra película; al igual que ella retrata una juventud diferente, inteligente, sarcástica, incluso freak, pero lo hace de una forma “luminosa”, enlazando directamente con la línea de comedias independientes que tan de moda parecen estar en el panorama norteamericano en los últimos años como “Pequeña Miss Sunshine”. Es ese término medio el que hace que la película haya tenido tanto éxito y haya llegado a tanta gente, aunque también por lo mismo se la ha podido criticar de insustancial. En cualquier caso, indiscutible es la actuación de Ellen Page, que con tan solo veinte años (reales) lleva todo el peso del metraje prácticamente sin pestañear.



Si bien es cierto que es una película mejorable, me alegra que haya recibido tantas nominaciones, porque es necesario que se renueven los aires de los (todavía) demasiado clásicos Oscar, en cuanto a formas de hacer cine y en cuanto a temática.


* Mención especial merece la b.s.o. del metraje, muy bien seleccionada y perfectamente acoplada a cada momento de la película, especialmente en los cambios de estación.

Canon para los consumidores, no para los autores.

S.L.B. Cuesta trabajo entender por qué ahora y no en el 87, o en el 96 o más recintemente en la Ley de Propiedad Intelectual del 2006, se elevaron las voces de alarma contra el Canon Digital. Estamos ante una situación que ha ido avanzando en acaparar soportes a los que imponer este canon, en el 2003 ya estaban gravados los cds y DVDs y ahora los discos duros, móviles, mp3, usb, pero cuyo planteamiento sigue siendo el mismo: los derechos de los autores vulnerados en las copias privadas.

El problema real es la pérdida de beneficios (que por supuesto repercute en los autores aunque mínimamente, como el porcentaje que se llevan de las ventas de sus cds) que supone para la industria la canción que tengo en mi mp3 grabada del cd que me costó 20 euros, o en el más grave de los casos el cd que le grabo a mi amigo del mío original.

Los términos quizás deberían ir orientados a las grabaciones masivas de un cd que mafias organizadas venden a través de inmigrantes estafados. Bueno, es una cuestión terminológica, pero en cualquier caso admisible por cualquiera. Una industria debe defender su supervivencia y exigir a los gobiernos que velen por ellos, pero el canon no es la solución.

Porque no trata la cuestión desde su raiz (valorando qué falla en la industria, en el público, regulando la locura de datos que es internet y eliminando la piratería), sino que se aumenta el precio de productos que no guardan una relación exclusiva con “el arte” castigando al que siempre ha hecho las cosas adecuadamente.

La copia privada, ilegal según la sgae, que la Ley de 2006 autoriza a realizar sin el consentimiento del autor siempre y cuando no se utilice con fines lucrativos, no debería estar cobrada en un teléfono móvil. No por el autor, que merece el pago por su obra como derecho de creador, sino porque el beneficiado no serán ni ellos ni los usuarios, sino la industria ( no solo musical y cinematográfica, también la tecnológica) que busca obtener el dinero que pierde por otros derroteros y que no es capaz de controlar.

Ley de Propiedad Intelectual 2006: http://www.sgae.es/resources/pdf/9/4/1159365773049.pdf

www.todoscontraelcanon.com

Sociedad General de Autores: www.sgae.es