"Los crímenes de Oxford", los crímenes insípidos

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cartel crimenes oxford

I.H.M. Martin (Elijah Wood), un estudiante americano, viaja a Oxford con la intención de que el famoso matemático Arthur Seldom (John Hurt) le dirija su doctorado. Pero lo que en un principio parece bastante sencillo, termina por convertirse en un auténtico acertijo en el que se verán implicados ambos personajes, y que no se resolverá hasta que no encuentren al verdadero autor de los crímenes, pero, sobre todo, la sucesión lógica de sus actos.


Partiendo de un enunciado de lo más interesante y un emplazamiento increíble (Oxford se convirte en el principal (y prácticamente único) elemento que otorga algo de misterio al film), la película se desmorona pasados los primeros veinte minutos. Tras el primer crimen la sucesión de escenas pasa a ser totalmente ilógica, las conversaciones matemáticas tediosas y muchos de los papeles insulsos. Mientras el profesor y el alumno divagan sobre copos de nieve y mariposas, el resto de personajes aparecen como sombras difusas que van y vienen, sin caracter o sentido alguno; Leonor Watling hace el mejor papel de mujer florero de su carrera, lanzándose en brazos del protagonista sin que esto aporte nada nuevo a la ya poco novedosa trama, con un pasado que a nadie importa ni deja de importar, dejando de lado, sin embargo, otros papeles que deberían ser más relevantes como el de Beth (Julie Cox).


La obsesión de Martin por quedar bien ante Seldom solo le lleva a perder la partida del Cluedo; aunque, en realidad, el Cluedo es más divertido.


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