S.L.B. Mario Camus después de haber estado cinco años si grabar nos presenta “El Prado de las estrellas”, que cuenta con dos nominaciones para lo próximos premios Goya (mejor actor revelación-Óscar Abad- y mejor actor- Álvaro de Luna-).
Una buena idea, original dentro del plano rural pero con una desequilibrada puesta en escena. Cantabria enseña hermosas playas y montañas, pero no se depliega en todo su esplendor, como el carácter de alguno de sus personajes.
Las carreras de ciclismo son insustanciales, entendibles si se quisiera transmitir la idea de una comunidad vacía de significado y repetitiva. Pero esa no es la intención de Camus, quien firma también el guión, porque los personajes tienen existencias sencillas pero profundas.
A esto le hace resistencia el hecho de que haya cierta irrealidad ante personajes histriónicos (el profesor o el abogado, a los que les ha dado mucho el aire, aunque graciosos) y papeles incomprensibles, no se sabe si por sus perfiles o por la mala actuación de algunos actores. Añadido a esto y como base a mis argumentos, se ha de decir que los diálogos son casi sentencias alejados de la conversación común.
A favor, Álvaro de Luna, Rodolfo Sancho y Antonio de la Torre defienden muy bien sus papeles.
Esperemos que el próximo paréntesis del realizador sea para volver a los grandes trabajos que ha realizado a lo largo de su carrera. Mucho más allá de este homenaje, como deseaba hacer, a su tierra.

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