Una nueva manera de vivir, obligándose a hacerlo

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“54. El pasado

El pasado es la única temporada que crece cada día. Desde hoy solemos contemplarlo con un poco de angustia. Y nunca está completo. La memoria se queda apenas con fragmentos que no siempre son los más relevantes. En el pasado hay remansos de amor y pozos de odio. Ruiseñores canoros y cigüeñas mudas. Crímenes y caridades, octubres primaverales y junios congelados. El pasado es un tango deslumbrante, que de a poco empalidece. Un camposanto donde yacen esperanzas y quimeras. Sólo sobreviven unas pocas utopías que no llegan a destino, pero al menos nos animan, nos hacen creer que somos, que existimos.
En el pasado fluye el río, la lluvia balbucea. El ayer es una envoltura de sucesos, de nunca más y todavía. Cuántos puentes habremos cruzado entre el descanso y el cansancio, entre el misterio y la revelación. Dicen que en el pasado crecen las semillas del futuro, pero en qué jardín, en qué cantero, si el futuro es cada vez más corto, más mezquino, más gravamen de rocas imbatibles. Lo pasado, pisado, dicen los pesimistas. Después suspiran y a veces expiran.”


S.L.B. El pasado viene con nosotros; a veces, tan anclado a nuestra piel que nos impide vivir el ahora y pensar en un futuro de novedades. Mario Benedetti no tiene presente en "Vivir adrede" y no espera un futuro que apacigüe todo el dolor acumulado.
La vida consiste en crear motivos para seguir adelante sin las personas a la que se ha amado, sin ilusiones, sin nada nuevo que decir y sin algo más por saber (porque el mecanismo del mundo ya es un artilugio demasiado observado…).

Pero no resulta extraño si tenemos en cuenta que el uruguayo tiene ya 88 años. Que los poemas llenos de vitalidad y entrega al ser humano hace mucho que ya no están en el corazón de este escritor. Que el vacío que transmiten ahora sus frases, son más de “nada nuevo bajo el sol”. Que la profundidad que alcanzaba con sus versos sencillos ("Hagamos un trato". Compañera/usted sabe/que puede contar conmigo/no hasta dos/o hasta diez/sino contar/conmigo) no está en las 108 reflexiones -repartidas entre “Vivir” y “Adrede”-.

Ni tampoco responde a una necesidad del lector porque Ausencias, Patria, Huellas, Música, Sobre suicidios, Odios y amores, Naturaleza, Utopías, Fotografías…, despiertan una gran curiosidad por lo que se pueda decir de elementos con los que tratamos en lo cotidiano, pero se queda en eso. En lo simple, en lo que todos podríamos sentir. No hay lucidez desde la vejez, hay representación de lo que se ha visto. Es una obra hecha para el propio escritor, como diario en el que se ordenan las ideas concebidas.

Se asemeja a la primera parte de "Cronopios y de famas" –de Julio Cortázar- en el planteamiento, pero el resultado es similar a la sensación que deja leer la última parte del libro (de la de Vivir adrede), “Cachivaches”. Una palabra tan connotativa no puede titular máximas como “Según Adán, Eva era muy evasiva” o “Las buenas axilas siempre añoran a su antisudoral”; aunque siempre se salven otras como “las estrellas errantes no tienen brújula”.
Resquicios, aunque pocos, de lo que fue Benedetti, al que yo me inventé y que conocía solo parcialmente a través de su poesía. Quizás ahora no es el escritor que a cada lector llegó de manera diversa, sino simplemente un hombre que al final de su vida hace balance sobre y para sí mismo.

"Across the universe", un justo homenaje

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I.H.M. Ésta película cuenta una historia de amor sin igual, de esas que atraviesan el universo y permanecen en el recuerdo de la gente generación tras generación durante, quizás, toda la eternidad. Pero los protagonistas de este idilio no son los que aparecen en los carteles, sino el grupo que, desde que apareció a comienzos de los 60, no ha dejado de formar parte de la banda sonora de nuestra vida de una forma u otra: Los Beatles. Julie Taymor, directora del film, homenajea a los músicos de Liverpool creando una historia a raíz de una treintena de sus canciones, poniendo a los actores y al propio argumento al servicio de la historia de la propia banda.

Con la guerra de Vietnam, el movimiento hippie y las drogas como telón de fondo, la película narra la relación de Jude y Lucy, dos jóvenes enamorados que deberán pasar por diversas dificultades que pondrán a prueba su amor. Temas como la creatividad, la libertad y la amistad están continuamente presentes en el círculo que rodea la vida de ambos personajes, con destacados cameos de Joe Cocker, Bono de U2 o Salma Hayek, pero todo tratado de una manera superficial, pues son tantas las situaciones que quiere presentar la película que termina por no ser más que una presentación del panorama que se vivió a lo largo de los 60 en los EEUU. Sin embargo, y al igual que sucedía en Frida (anterior película de ésta directora), nos encontramos con un cuidado especial de la estética, que presta atención a los colores y juega con las imágenes y su tratamiento, lo que hace que las escenas relacionadas con las drogas sean originales, aunque también lleguen a cansar.

Como resultado final nos encontramos con una historia-boceto que, sin el color que le otorgan las siempre geniales canciones de los Beatles, no tendría interés alguno. Pero, entendiéndola como un merecido homenaje a la banda, es justo alabarla por haber podido crear una historia coherente a partir de un puñado de canciones (aunque algunas parezcan metidas a la fuerza), además de reconocer entre ellas algunas muy buenas versiones. El problema que tiene apoyarse tanto en un mito como es éste grupo es que, con el tiempo, ésta película se olvidará, mientras que, por el contrario, la música de Los Beatles será eterna.


Y con ustedes, la redención gana a la avería


S.L.B. Después de unos cuantos discos (Personal, Salitre 48, Pájaros Mojados) peleados con la multinacional Universia, el madrileño Quique González, recurrió a su propia Varsovia Récords para poder hacer por fin lo que le daba la gana. Pero es dura la batalla contracorriente, y en un momento de cambio personal y musical, fue Warner quien le permitió cantar y contar sus dos últimos años en 17 canciones. Sin presiones y con una banda nueva, "La Aristocracia del Barrio", con menos músicos que los que le vinieron acompañando hasta su Ajuste de Cuentas, pero con un sonido más buscado y definido.


Que además se quiere enseñar la casa, perdida de la mano de Dios, de Quique en Cantabria; pues la sacamos en DVD. Que conociendo al fiel público que le sigue desde hace años les damos el capricho de hacer una edición limitada en vinilo; pues ¡fondos para ello!. Y suena raro a quien se le cuente que hoy se apueste en una multinacional por un músico que al igual que llena El Palacio de los Congresos de Madrid ( hazaña minúscula para la mayoría de Los 40), se tira más de media gira compartiendo cervezas con los 40, que casualmente pasaban por ahí, en un local de mala muerte de la carretera.


Algo tendrá González para que sea la niña bonita de la compañía, que no importa si renta mucho porque no oscila según las épocas, sino que siempre está ahí; poquito a poco yendo hacia ningún lugar, solo yendo -que no es poco-. Y haciendo paradas para coger fuerzas, como la del viernes pasado en Madrid. Su gran cita en la gira de muestra del último disco, Avería y Redención #7 .


Verdadera presentación porque dejó pocos temas sin tocar del disco; apostando por lo nuevo, aunque no podían faltar temazos como la "La ciudad del viento", "Salitre", "Aunque tu no lo sepas", "Pequeño Rock and Roll", " Cuando éramos reyes", "Permiso para aterrizar", "Vidas cruzadas"...; lo máximo que pudo meterse en dos horas de concierto con tres bises. Grande Quique, muy entregado y emocionado al piano, y un tanto extrambótico con el pie de micro, recordando a amigos que últimamente tiene en la profesión. Rebeca Jiménez, Carlos Raya y Toni Jurado estuvieron ahí y un público que comenzó bastante frío y que al final saltaba como en un concierto de rock.
Es lo que tiene la butaca, que centra mucho más la atención en lo que has pagado por ver, pero que a mitad de conciertos como este no sabes donde tirarla, porque te sobra.


Podría terminar poniendo mi habitual puntilla con la iluminación que no ayudó en nada a mantener las emociones que transmitía Quique González, pero me parecería muy injusto que alguien, que sin pantallas gigantes ni parrafadas que justifican lo que dice y, sabiendo transmitir los pequeños detalles que rodean a nuestra vida, acabe menospreciado con esto. Perdónenme, pero me quedo con la gente al final del concierto mostrándole su agradecimiento a un Quique que recibía las manos al borde del escenario.

Cuando se adapta demasiado

O.L.M Que Hollywood se ha quedado sin ideas es algo que parece bastante claro después de echar un vistazo a los últimos estrenos que llegan desde la factoría norteamericana. Y cuando se queda sin ideas lo que hace es tirar de novelas. De las últimas películas que he visto, todas son adaptaciones literarias, a saber, Expiación, No es país para viejos y La guerra de Charlie Wilson. ¿Casualidad?

Además de estas tres películas, unas mejores que otras, si nos ponemos a mirar la cartelera actual no son las únicas películas que han sido sacadas de una novela o bien simplemente son sagas o actualizaciones de películas antiguas.

Que a la “factoría de los sueños” se le ha secado el cerebro no es un secreto sino que es algo que se viene viendo desde hace ya unos cuantos años. Secuelas, precuelas, remakes y un largo etcétera de películas “basadas en” son algunas de las que al llegar a España se han convertido en auténticos taquillazos.

En nuestro país nos quejamos de que el cine no tiene calidad y que por ello la gente no va al cine a ver esas películas. Sin embargo, la gente abarrota las salas de cine para ver películas como Matrix, la trilogía, El Señor de los Anillos, la trilogía, Piratas del Caribe, la trilogía o Orgullo y Prejuicio, El Perfume e incluso Alatriste, una incursión del cine patrio en la adaptación de novelas.

Es el abandono total de la originalidad y de las ideas, de las historias que pueden llegar a conmover al espectador. Es simplemente el negocio, sacarle partido a la maquinaria del cine. Y eso que hay fantásticas adaptaciones de novelas, superando a la versión escrita. Pero no quita para que, a la hora de ir al cine, la repetición y la sensación de falta de ideas termine por cansar y aburrir a quien se sienta en una butaca para dejarse seducir simplemente por una buena historia.

Persépolis (en DVD)

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'Persépolis'

S.L.B. Seguramente estamos todos más que enterados de como funciona el mundo, y que el nacer en un país con el que se discrepa en la mayor parte de sus criterios, impuestos por supuesto, no debe ser nada fácil.

La familia protagonista de esta cinta está en esta tesitura en un Irán que se parece al que nos enseñan en los telediarios, pero que no es del todo cierto. Irán es uno de los países del medio oriente más avanzados en lo que a libertad de acción se refiere; el problema es quien lo gobierna. Un sistema radical islamista que coharta las libertades individuales de la persona centrando todos sus esfuerzos en mantener una globalidad que no tiene rasgos que la una, a pesar de que nos empeñemos en ello.

La revolución conduce a la niña, dentro de un entorno directo occidentalizado que la carga de clichés, al lado contrario de lo normal, hasta que entiende sus raíces y lucha por conciliarlas con su esencia personal. Al llegar a este punto, Persépolis retoma la profundidad con la que comenzó y abandona la narratio de la segunda parte de la película que más bien parece la telenovela de una adolescente.

Los padres y una abuela, demasiado liberal para elcontexto, intentan guiar a una niña (algo que ya resulta complicado de por sí en los tiempos que corren) a coexistir entre dos formas de ver el mundo. Dudas, incomprensión, rebeldía se mezclan con inocencia, envidias y el “No todo vale” y “lo diferente no siempre es mejor” también de nuestro mundo “ideal” occidental.

La versión cinematográfica del cómic de Marjane Satrapi cuesta introducirse en el espectador, pero cuando lo hace estamos dentro e identificados con la historia, seguramente porque a pesar de que no juzga a la sociedad iraní se inclina ligeramente a lo europeo. Por venir de Francia, por deseos de su autora, porque roza lo superficial, o porque simplemente, la vida tampoco hay que tomársela tan en serio.

Página Web:http://www.persepolislapelicula.es/